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Importancia de la oralidad en la escuela

Importancia de la oralidad en la escuela

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En los espacios escolares el trabajo con la oralidad ocurre casi sin registrarse, sin detenerse a repensar la acción misma. Pero, si un docente, en unas de sus horas ha trabajado algún tema en forma oral, enseguida se ve en la necesidad de registrar el hecho como constancia de que “algo se hizo”. Acción que es para pensar… ¿todo se debe registrar, en el trabajo áulico…?

En la historia se consideraba que la articulación verbal oral era en ciencia idéntica a la expresión verbal escrita, y que las formas artísticas orales en el fondo sólo eran textos, salvo en el hecho de que no estaban asentadas por escrito.
Si bien, la tradición oral no posee el carácter de permanencia como la escritura, permanece por el interés de los hombres. Cuando una historia oral relatada a menudo no es narrada de hecho, lo único que de ella existe en ciertos seres humanos es el potencial de contarla.

Fue así que, las culturas orales producen, efectivamente, representaciones verbales pujantes y hermosas de gran valor artístico y humano. Son muy pocas la cultura oral que quede en el mundo actual.

La gente que está muy habituada a la letra escrita, por consiguiente, se olvida de pensar en las palabras como primordialmente orales, como sucesos, y en consecuencia como animadas necesariamente por un poder. Indefectiblemente, consideran que las palabras tienden a asimilarse a las cosas. Sin embargo, los pueblos orales comúnmente consideran que los nombres (una clase de palabras) confieren poder sobre las cosas. Además no tienen sentido de un nombre como una etiqueta, como algo que puede visualizarse. La restricción de las palabras al sonido determina no sólo los modos de expresión sino también los procesos de pensamiento.

Por lo cual, dedicarle horas de clase al trabajo oral, generará no sólo el enriquecimiento de la palabra, por el uso de sinónimos sino apropiarse del nombre, más allá de la escritura, darle sentido a la expresión oral, en el vínculo con el otro.

Es importante resaltar en los alumnos, la necesidad del orador, de seguir adelante mientras busca en la mente qué decir a continuación, propiciando la redundancia. Ya que, en la recitación oral, una pausa puede ser efectiva pero la vacilación siempre resulta torpe. Por lo tanto, es mejor repetir algo, si es posible con habilidad, antes que simplemente dejar de hablar mientras se busca la siguiente idea.
Visualizar o mostrar, a los alumnos, estas acciones tan naturales en las personas es propicio para el fortalecimiento oral que logren desarrollar. Además recurrir a la investigación de las culturas orales, es darse cuenta, cómo entendían a la oralidad. Por ejemplo: que estimula la fluidez, el exceso, los verbos, entre otros. Por supuesto que, no carecen de una originalidad expresiva de carácter propio.
Es decir, que la originalidad narrativa no radica en inventar historias nuevas, sino en lograr una reciprocidad particular con ese público en ese momento; en cada narración, el relato debe introducirse de manera singular en una situación única, pues debe persuadirse, a menudo enérgicamente, a un público a responder. Habrá tantas variantes menores de un mito como repeticiones del mismo, y el número de repeticiones puede aumentarse indefinidamente. Es fundamental que los alumnos evidencien esto y lo vivencien de manera natural.

Finalmente la capacidad de la memoria verbal es, comprensiblemente, una valiosa cualidad en las culturas orales. ¿Por qué no ejercitarla con el tiempo que sea necesario? Todos conformamos, de alguna u otra forma, la cultura de la oralidad, de la escritura y de la era digital. Reforzar las raíces del habla hará que el vocabulario siga siendo variado, amplio y enriquecedor en los alumnos, en nosotros y en la sociedad en sí.

Lic. Prof. Mariela Mendez

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