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Hoy: Pilcha / Lunfardo

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SOBRE EL ORIGEN DE ALGUNOS TÉRMINOS

Por Eduardo Rubén Bernal
De la Academia Nacional del Tango
De la Academia Porteña del Lunfardo

Hace algunos días, precisamente el 1º de marzo en el Congreso Nacional y por la Cadena Nacional se oyó la frase:

“A las minas nos encantan las pilchas”

A nadie le pueden quedar dudas sobre a que se refiere la voz “pilcha”, pero lo que no es tan conocido, es el origen del término. Por eso, al escuchar su utilización al más alto nivel, se me ocurrió que podría interesar que nos ocupáramos de ella.

Se trata de otra voz propia de Buenos Aires que incorporada al Diccionario de la Real Academia Española en la versión de 1992, pasa, desde ese momento, a formar parte orgullosa de la lengua castellana. Pero para eso vivió más de un siglo y medio en el habla de Buenos Aires y, lo que es más importante, en el decir rural que es donde el vocablo tuvo su origen. Tiene una gran actualidad y se utiliza en todos los estratos sociales en lo que al habla coloquial se refiere.

Su aparición es anterior a la gran inmigración y su desarrollo y evolución se produjo en el medio rural de la provincia de Buenos Aires y, seguramente, en otras provincias argentinas, originada en alguna de las lenguas americanas precolombinas, existentes en nuestro territorio en el momento de la colonización. Es un auténtico prelunfardismo.

El significado primario con el que se la usa mayoritariamente, -veremos que tiene otras acepciones menos usados actualmente- es: “Ropa, Prenda de vestir”.
En cuanto a la evolución del término, digamos que fue en origen, una voz que circuló en el medio rural, y muy poco en el medio urbano al que llegó posteriormente.
La encontramos en Martín Fierro la obra de José Hernández de 1872.

“El andar tan despilchao / ningún mérito me quita. / Sin ser una alma bendita /
me duelo del mal ajeno: / soy un pastel con relleno / que parece torta frita.”

“Yo también tuve una pilcha / que me enllenó el corazón, / y si en aquella ocasión / alguien me hubiera buscao, / siguro que me había hallao / mas prendido que un botón.”
Para Eleuterio Tiscornia que hizo las anotaciones al Martin Fierro en la edición de 1951, “despilchao significa andrajoso y pilcha: 1 prenda modesta de vestir || 2 pieza del recado de montar || 3 mujer querida.”

Roberto Payró, la utilizó también en su obra teatral de 1906: El Casamiento de Laucha.
“Eso no es nada para cualquier hombre de campo, que arma cama con el recado; pero yo, sin más que lo puesto, ni una pilcha para abrigo, lo iba a pasar muy mal si no llegaban a tiempo los de Torres…”

De la misma manera en 1926, la incluyó Ricardo Güiraldes en Don Segundo Sombra.
“Los ensillaba apurado, como en un sueño, siguiendo al pie de la letra los consejos de Don Segundo que, al lado mío, ya alcanzándome alguna pilcha, ya apadrinándome, me guiaba paso a paso, sapientemente.”

Los ejemplos citados permiten pensar que hasta la segunda mitad del siglo XIX la voz no circulaba en el medio urbano pero sí existía y se usaba mucho en el habla rural. Por lo menos hasta fines del siglo XIX la voz no tuvo presencia en el área urbana.
Recién se la encuentra registrada en 1897 en Memorias de un Vigilante de Fray Mocho:
“…había ido retrocediendo hasta apartarse del grupo, y sembrando el trayecto recorrido con las pilchas del muchacho a cuyo servicio lo había condenado la suerte…”

El significado de la voz para esa época –que no cambió mucho con el tiempo- aparece analizado por primera vez en El Idioma del Delito de Antonio Dellepiane de 1894 donde la anota como:
“pilcha: manta y Pilcha de atorrar: frasada”

Entrado el siglo XX la incluye Luis Contreras Villamayor en su léxico El Lenguaje del Bajo Fondo” de 1915 con parecido significado.
También la utiliza Felipe Fernández “Yacaré” en sus versos Rantifusos de 1915 y Carlos de La Púa en La Crencha Engrasada de 1928
Fue bastante utilizada en las letras de tango. Celedonio E. Flores la incluyó en los versos de Margot de 1919:
“Porque hay algo que te vende, yo no sé si es la mirada, / la manera de sentarte, de mirar, de estar parada / o ese cuerpo acostumbrado a las pilchas de percal.”

De la misma manera, aparece en la letra de Amurado de José de Grandis de 1927.
“Campaneo a mi catrera y la encuentro desolada / Sólo tengo de recuerdo el cuadrito que está ahí, / pilchas viejas, unas flores y mi alma atormentada… / Eso es todo lo que queda desde que se fue de aquí.”

. Recién en la segunda mitad del siglo XX la voz llega a los diccionarios modernos,
Gobello ya la cita en Lunfardía de 1953.
En el diccionario Lunfardo de 1975, hace un registro muy completo de la voz
“Pilcha: pop. Prenda de vestir en general || Guarnición del caballo || En plural, objetos de uso personal || mujer querida”

En lo que se refiere al origen del término, existen varias teorías.
Eleuterio Tiscornia en el vocabulario agregado al Martín Fierro ya citado, sostiene que puede ser voz de origen vasco, dice “El vocablo desconocido en el resto de América, como en España nos hace inclinar a ver en “pilcha” la influencia directa del vasco “pilda = andrajos”:
Lisandro Segovia en su diccionario de Argentinismos conjetura que sea de origen pampa.
Para Rodolfo Lenz en su Diccionario Etimólogico, dice que tendría estructura quechua.
Gobello en su Diccionario Lunfardo de 1975 agrega al significado conocido: “voz de origen incierto a la que sin mayor fundamento se le atribuye origen araucano”.

Pero, dado que en 1992, el Diccionario de la Real Academia Española dictamina que la voz deriva del mapuche “pulcha, arruga”, Gobello se resigna y no muy convencido, en su diccionario del Habla de los Argentinos de 2006, agrega:
“El DRAE lo ha prohijado adjudicándole prosapia araucana: del mapuche “pulcha: arruga”

Al solo efecto de corroborar lo afirmado por el DRAE, consultamos la “Gramática y Diccionario de la Lengua Pampa”.Editada en 1837, de Juan Manuel de Rosas y encontramos las expresiones propias de esa lengua con los significados expuestos.
“Pulcha o pulta =arruga”
“Púlchaln = arrugar”
“Púlchan o Púlchagen: ser, estar arrugado”

Si bien esto no prueba que ese sea el origen de la voz, por lo menos la referencia es correcta.
Probablemente de los primeros, sino el primero, que le dio origen mapuche fue Augusto Malaret. Ya en 1925 (Diccionario de Americanismos) apuntó:
“Pilcha: del mapuche “pulcha, arruga”, igual que la RAE a la que seguramente le sirvió de antecedente.
Para finalizar y como conclusión, digamos que el contacto entre el gaucho y el indio pampa, araucano o mapuche, esta claro, y la voz, seguramente fue adoptada por el hombre de la pampa y desde su habla, el gauchesco, pasó a la lengua de Buenos Aires y, posteriormente, al lunfardo.
Chau. Hasta la próxima.

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