Luego
de más de medio siglo de inaugurada
la última línea de subterráneos
de Buenos Aires, que fuera precisamente la
líne “E”, los vecinos del
sur de la ciudad, los de Parque Patricios,
Nueva Pompeya, San Cristóbal, Boedo,
tendrán a su alcance la posibilidad
de cruzar la ciudad de sur a norte, de enlazar
con el resto de las líneas, de viajar
más seguros, más cómodos,
más rápidos y más barato
que hasta este momento. El primer tramo del
trazado, entre Av. Caseros y Plaza Once se
encuentra prácticamente listo, con
sus estaciones finalizadas y con los coches
y sistemas de señales en período
de prueba.
De acuerdo al organigrama
original, hace ya meses que este sector debía
haber sido habilitado, pero cuestiones muchas
veces burocráticas, fueron demorando
instancias del trabajo. Según denuncian
las autoridades del Gobierno de la Ciudad,
ante las proximidades del acto eleccionario
del 3 de junio, Subterráneos de Buenos
Aires, que dirige y controla las obras, retaceó
las autorizaciones para evitar que la puesta
en marcha del sistema apareciera como un logro
de Telerman. La versión es totalmente
desmentida desde las oficinas del gobierno
nacional. Sin embargo, leyendo el comunicado
distribuido por la dirigente Patricia Roselló,
con fuente en la inventada Coordinadora x
un subte público, que es un brazo del
Partido Obrero, organización que impide
últimamente viajar a millones de trabajadores
con paralización del servicio en las
demás líneas o actos de similar
naturaleza, el tema pasa por la oposición
de ese minúsculo grupo de dirigentes
a la entrega del servicio para su explotación
a Metrovías, operadora de las otras
líneas. Según estos dirigentes
el proyecto privatizador hermana a Filmus
con Macri. Ellos pretenden que la línea,
esa y todas, se gestionen a través
de trabajadores (ellos) y vecinos/usuarios,
dicen para disimular.
Como en tantos otros
casos, su fuerza de choque concurrió
al acto realizado el pasado 31 de mayo en
la futura estación Humberto I, de San
Juan y Jujuy, con el propósito de impedir
el acto simbólico que había
organizado Telerman para anunciar la proximidad
de la puesta en marcha de la línea.
Como no logaron acceder a los andenes, se
quejaron de las “patotas” del
Jefe de Gobierno, como si los tres millones
de habitantes de Buenos Aires no estuviéramos
cansados de las patotas de esos dirigentes
que, democracia mediante, fueron absolutamente
rechazados por la población (15.278
votos, 0,9% del total de sufragios). Y sin
embargo se creen dueños de la voluntad
de los casi 3000.000 de habitantes de Buenos
Aires.
Seguramente
los encontraremos al momento de ponerse el
servicio en marcha, ya lo haga Macri como
Filmus, cortando las vías, levantando
los molinetes, amenazando a quienes se opongan
a su voluntad. Es decir, operando en contra
de los trabajadores a quien dicen servir desde
el marxismo.
Bienvenida la
próxima inauguración, que será
el éxito compartido de tres administraciones:
Olivera, Ibarra y Telerman. Y de los ingenieros,
proyetistas, y trabajadores que durante años
aportaron su inteligencia, su voluntad y su
sudor para
Alcanzar el objetivo deseado.
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