En
momentos de tanta confusión, es bueno
recordar a nuestros lectores la historia de
esta institución que soñaron
nuestros grandes escritores del pasado, institución
que cumplirá en 2008 sus primeros 80
años de existencia. Pero vayamos a
su historia:
ASÍ NACIO LA S.A.D.E.
A raíz del
banquete que un grupo de escritores ofreció
el 8 de noviembre de 1928 a los miembros de
la Junta Ejecutiva de la Primera Feria Nacional
del Libro, celebrada en el Teatro Cervantes,
cuyo comisariato general estuvo a cargo de
Dn. Rómulo Zavala, y al exaltar este
el brillante resultado obtenido por la referida
feria, señaló que la misma entrañaba
propósitos que aún quedaban
por realizarse; uno de ellos era el de proveer
la continuidad entre los cultores de las letras,
de un organismo permanente que realizara propósitos
que le dieron origen, así como defender
sus intereses legales y económicos.
Para dirigir ese organismo
y proponer que su gestión fuese aclamada,
Rómulo Zavala estructuró y presentó
una lista de escritores pertenecientes a diversos
grupos literarios, que se habían destacado
en esa primera exposición nacional
del libro.
Aprobada dicha moción por el voto unánime
de la concurrencia, se constituyó la
primera Comisión Directiva de la SOCIEDAD
ARGENTINA DE ESCRITORES: Presidente: Leopoldo
Lugones; Vice-presidente: Horacio Quiroga;
Secretario: Samuel Glusberg; Tesorero: Manuel
Gálvez; Vocales: Rafael Alberto Arrieta,
Enrique Banchs, Jorge Luis Borges, Leónidas
Barletta, Arturo Capdevilla, Nicolás
Coronado, Baldomero Fernández Moreno,
Roberto Gache, Alberto Gerchunff, Arturo Gimenez
Pastor, Roberto F. Giusti, Victor Juan Guillot,
Enrique Larreta, Roberto Ledesma, Carlos Alberto
Leumann, Ezequiel Martínez Estrada,
Álvaro Melián Lafinur, Félix
Lima, Pedro Miguel Obligado y Ricardo Rojas;
Administrador: Rómulo Zavala; Asesor
Letrado: Dr. Augusto Rodríguez Larreta.
(Información de La Nación de
noviembre de 1928). (fuente: www. Creadores
argentinos.com.ar)
Por especial solicitud de
dos de nuestros asiduos lectores, los escritores
Fernando Sánchez Zinny y Lidia Vinciguerra,
y por la importancia de la historia institucional
de la S.A.D.E., damos a conocer el texto de
la carta que su actual presidente, Alfredo
A. De Cicco, dirigió recientemente
a los afiliados de la entidad y a todos los
escritores argentinos
A mis queridos consocios del país,
a todos y cada uno de los escritores argentinos
“El Far West en la SADE”
Pongo en conocimiento
de ustedes que luego de unas breves vacaciones,
estoy de nuevo al frente de mis compañeros
de Comisión Directiva para proseguir
en esta ardua y desgastante tarea de rescatar
lo queda de nuestra querida SADE.
Después de tantos años de desgobierno
y de marcada mediocridad directiva, dije en
su momento, al asumir como presidente, que
no era mi propósito escarbar en el
pasado inmediato, sino el de comprometerme
con el porvenir.
Con esa idea comenzamos
a trabajar, sin agravios para nadie y sí,
en cambio, pidiendo la colaboración
de todos. Pero resulta que de por medio hay,
poblado por inquietantes terquedades y egoísmos,
un presente imposible de ser omitido.
Sin que conozca a fondo los argumentos que
el año pasado decidieron la intervención
a la SADE, entiendo que existieron motivos
valederos por los cuales y a instancias del
señor Mulet -buen amigo y correcta
persona- la Inspección General de Justicia
tomó esa determinación.
Cuando participé
en las elecciones de octubre de 2006 y me
consagré como presidente, ignoraba
en que existiera algún recurso de la
comisión desplazada que protestara
contra esa decisión. Circulaban, reconozco,
versiones al respecto pero sin mayores fundamentos
y sin notificación oficial de ningún
tipo. Es más, cuando estábamos
organizando nuestra lista, varios integrantes
de la comisión que había sido
desplazada por la intervención se ofrecieron
como avales y alguno firmaron en tal carácter
(como la señora Nina Thürler),
en tanto otros solicitaron su inclusión
en carácter de candidatos (como el
doctor César Augusto Cabral y la señora
Victoria De Lorenzo, esta última elegida
vocal suplente de la comisión que presido).
También la señora
Nina Thürler aceptó ser designada
por nosotros directora de la casa de la calle
México, y el doctor Cabral, en su calidad
de médico, iba a desempeñarse
conmigo como codirector de un proyecto de
asistencia y salud.
Finalmente, y ya en un punto tragicómico,
el día de la ceremonia formal de asunción,
realizada el 3 de noviembre, fotografías,
que por supuesto guardaré celosamente,
me muestran siendo abrazado y besado por algunas
de esas personas, y felicitado por otras que
les son afines.
Una de ellas, y no creo que vaya a desmentirme,
se adjudicaba a la sazón el mérito
de haber sugerido mi nombre para presidente
de la SADE. Pero esto, como dría Kipling,
ya es otra historia.
Lo cierto es, como ustedes saben, que en pleno
ejercicio de nuestra gestión, aparecieron,
en una reunión plenaria, alrededor
de diez de esas personas, alegando ser ellas
las autoridades de la SADE, merced a una decisión
judicial. Les explicamos que para que fuese
así se necesitaba de una comunicación
formal en virtud de la cual tuviésemos
que abandonar nuestros mandatos.
En respuesta nos mostraron una resolución
de la Sala “D” de la Cámara
Nacional de Apelaciones en lo Civil que consideraba
incorrecta la intervención de la IGJ,
pero cuyo texto no decía absolutamente
nada sobre el desempeño de esa intervención
y ni una palabra acerca de la nueva comisión
emergente de los comicios realizados.
Sin embargo, esas
personas, actuando al margen de la ley, insistieron
en presentarse en los días siguientes
en distintas dependencias de la SADE y con
papelería membretada retenida impropiamente
y con sellos falsos cobraron alquileres, interfirieron
en bancos y usurparon nombramientos en la
Feria del Libro donde cuentan con la complicidad
de Antonio Las Heras, personaje de sombría
trayectoria entre nosotros, con la intención
de reemplazar a los legítimos representantes
de la entidad ante la Fundación El
Libro.
Un mes más
tarde (el 24 de enero de este año)
y muy de acuerdo con su genuina condición
de irresponsables, dieron un golpe de mano
aprovechándose de que por imperio del
tradicional receso del verano, el edificio
de la SADE estaba vacío. Rompieron
entonces las cerraduras y se instalaron en
las casas de las calles Uruguay y México,
provocando así un verdadero caos institucional.
Quiero recordar a
todos los asociados que esos señores
que se dicen escritores y en verdad son advenedizos
y aventureros, se hallan en algunos casos
procesados por defraudación y usurpación
de títulos y sellos. Asimismo quiero
destacar que el presidente de esa comisión
anterior, señor Giorno, frente a los
hechos referidos, en un gesto que lo honra,
presentó su renuncia indeclinable a
ese cargo y nos ha hecho llegar copia a nosotros,
porque, según expresa, no quiere involucrar
su buen nombre y su prestigio personal en
desafueros de ese tipo.
Esos ridículos
pero peligros personajes, desesperados ante
lo que podría sucederles, han convocado
a una asamblea para el 7 de marzo, que ya
hemos denunciado como inválida ante
la Inspección General de Justicia .
Es insólito: en esa asamblea lo que
se pretende es sancionarnos disciplinariamente;
yo, simplemente, ruego a todos los socios
y amigos escritores que aguarden los sucesos.
Ya habrá tiempo para ver quién
sanciona a quién. Hasta nuevas noticias
les envío un cariñoso saludo.
Alfredo A. De Cicco, presidente
Fernando Sánchez Zinny, vicepresidente.
Lidia Vinciguerra, secretaria general.
www.nuevociclo.com.ar
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