Faltan
pocos días para el inicio un nuevo
ciclo lectivo y comenzamos a ocuparnos por
pensar de qué maneras se trabajará
con el nuevo grupo qué tengamos a
nuestro cargo. Por lo cual considero que
se debe tener en cuenta lo valioso que es
el aprendizaje cuando logra ser significativo
para el alumno.
Este concepto
está con nosotros por lo menos desde
los años sesenta cuando David Ausubel
(1963,1968) propuso su teoría del
aprendizaje verbal significativo; y es compatible
con otras teorías constructivistas
contemporáneas. Sin embargo, la popularidad
de este concepto en el contexto educativo
es mucho más reciente. Hoy en día
una buena enseñanza debe ser constructivista,
promover el cambio conceptual y facilitar
el aprendizaje significativo.
En el contexto
educativo, actualmente, las palabras de
uso son aprendizaje significativo, cambio
conceptual y constructivismo. Una buena
enseñanza debe ser constructivita,
promover el cambio conceptual y facilitar
el aprendizaje significativo. Es probable
que la práctica docente aún
tenga mucho del conductismo pero el discurso
es cognitivista/ constructivista /significativo.
Lo que quiero decir, es que puede no haber
habido, aún, un verdadero cambio
conceptual en este sentido, pero se está
caminando en esa dirección.
El aprendizaje
significativo es el proceso a través
del cual una nueva información (un
nuevo conocimiento) se relaciona de manera
no arbitraria y sustantiva (no literal)
con la estructura cognitiva de la persona
que aprende.
Nuevas ideas,
conceptos, proposiciones, pueden aprenderse
significativamente (y retenerse) en la medida
en que otras ideas, conceptos, proposiciones,
específicamente relevantes e inclusivos
estén adecuadamente claros ya disponibles
en la estructura cognitiva del sujeto y
funcionen como puntos de “anclaje”
a los primeros.
Entonces, reflexiono que es indispensable
un análisis previo de aquello que
se va a enseñar. No todo lo que está
en los programas, diseños educativos,
en los libros y otros materiales educativos
del currículum es importante.
Además,
el orden en el que los conceptos e ideas
principales de la materia de enseñanza
aparecen en los materiales educativos y
en programas, muchas veces no es el más
adecuado para facilitar la interacción
con el conocimiento previo del alumno.
El análisis
crítico de la materia de enseñanza
debe hacerse pensando en el estudiante.
De nada sirve que el contenido tenga una
buena organización lógica,
cronológica, o epistemológica,
si no es psicológicamente posible
su aprendizaje.
Todo va más allá del aprendizaje
significativo en una óptica piagetiana,
en una perspectiva kellyana, un enfoque
vygotskiano o en la perspectiva de los modelos
mentales, entre otros.
Hay que realizar
un diagnóstico a conciencia, respetando
los tiempos de los niños, para luego
elegir el material acorde a ese grupo de
alumnos.
No ir detrás de la editorial o el
libro de moda, como tampoco, del costo que
tenga.
Se trata más bien de que el material
elegido sea el que más se adecue
al grupo y responda a los intereses del
programa educativo, nuestro (como docente)
y al de los alumnos.
Sabemos que
no es fácil la selección del
material con el que trabajarán durante
todo el año nuestros alumnos y nosotros;
por eso, tomémonos ese tiempo necesario.
Las primeras semanas de marzo son para eso,
no es lo más aconsejable tener el
libro elegido en forma anticipada, salvo
excepciones, como por ejemplo, cuando ya
se conoce al grupo, entre otras.
Es bueno tener
presente que la tarea docente también
transita en un aprendizaje significativo
junto con los alumnos.
Mariela C. G. Méndez (docente)
www.nuevociclo.com.ar
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