Violencia…violencia…
En nuestra
edición gráfica editorializamos sobre
el tema de la violencia cada vez más recurrente
en nuestro país. Y aún no habían
ocurrido los escándalosos episodios que tuvieron
como escenario el Hospital Francés de Buenos
Aires y la Quinta 17 de Octubre.
Ahora, todos los “motivadores”
están a la espera de lo que pase en el próximo
encuentro entre Racing Club y Boca Juniors. Los innumerables
reportajes y notas giran alrededor de la presencia o
no del famoso Di Zeo en la cancha de Racing. Mientras
tanto asistimos a un verdadero festival de declaraciones
y filmaciones televisivas. Pero, mientras tanto, nada
aún sabemos del desaparecido albañil Julio
López, ni de la maestra tucumana, ni de la niña
desaparecida hace pocos días.
Para ocultar a quienes se encuentran verdaderamente
detrás de la actividad patoteril de estos grupos
de inadaptados, ahora se dio en poner al futbol en el
medio. Primero que eran las barras bravas de Chacarita
y Nueva Chicago, ayer nos enteramos que también
estuvieron en San Vicente los barrabravas de Estudiantes
de la Plata. Hasta cuando vamos a aparecer los ciudadanos
de este país como chicos de jardín de
infantes. Basta de fábulas. Ya tuvimos bastante
engaño en este país como para admitir
que nos sigan disfrazando verdades.
El traslado
del cadaver mutilado de Perón, para satisfacer
nada más que vanidades personales, innecesario,
que aleja la posibilidad que miles de peronistas de
antes, aquellos del peronismo de corazón, los
pobres de siempre, puedan tener la posibilidad de acercarse
al lugar de descanso de sus restos para recordarlo o
para depositar una flor o rezar una horaicón.
Un viaje en colectivo de ochenta centavos o poco más,
se convertirá ahora en una travesía de
horas, con no ya centavos sino pesos para viajar, salvo
que a alguien se le ocurra, como se inventó ahora
con los “clasicos” del fútbol o con
las villas, organizar “tour” para turistas.
Otro cadaver,
el de Eva Perón, fue protagonista durante más
de veinte años de una aún inexplicable
novela. Los Montoneros quisieron en su momento cambiar
el cadaver del Gral. Aramburu, profanado y robado el
15 de octubre de 1974 de la Recoleta, por el de Eva
Perón. El 17 de noviembre de ese año pocas
horas después de la aparición de aquel,
llegaron al país los restos de Eva Perón.
El General había muerto el 1º de julio y
presidía la Nación su esposa, Isabel Martínez
de Perón. La seguridad en ese momento era otra.
No hubieran podido ocurrir los sucesos de San Vicente
La fotografía muestra la custodia que siguió
el tránsito del ataud hasta la Quinta Presidencial.
Es historia
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