Ya
nos hemos hecho eco en otro artículo,
también en nuestra edición
gráfica y algún otro colega
lo ha hecho. Lo cierto es que en la intersección
de Colombres y San Juan los vecinos se encuentran
al límite de su paciencia y dispuestos
a iniciar acciones de fuerza en forma colectiva.
Dicen ellos: si diez o 15 estudiantes de
14 años, si un puñadito de
taxistas alterados, si algunas decenas de
obreros de cualquier sector, disconformes
con sus conducciones, y así sucesivamente,
logran sus objetivos no siempre transparentes
y justos luego de cortar calles, tirar huevos,
agredir policías y otras acciones
tan ilegales como las citadas, porque –finalmente-
no recurrir también a una acción
directa, cuando nuestros objetivos son la
defensa de la vida, del medio ambiente.
Y estamos entonces ya cerca, nos dicen,
del corte de la calle Colombres, de quemar
algunas cubiertas (según consejo
de un reportero de televisión, a
fin de llamar la atención.
Lo cierto es que el 14 de junio, léase
bien 14 DE JUNIO comenzó a observarse
el hundimiento del pavimento en aquel lugar
y paralelamente, el surgimiento de agua
lo que presagiaba, la rotura de un caño.
La secuencia de todo lo actuado a la fecha
sería más largo de enumerar
que una novela de 400 páginas. Lo
cierto que estamos a 3 de agosto, la calle
se ha vuelto intransitable, el piso se hundió
cada vez más, es todo una superficie
montañosa donde las personas se caen,
los automóviles golpean, se chocan
entre sí ante las inesperadas frenadas,
los cruces para apersonas discapacitadas
desaparecieron, ninguna persona con niños
o de edad avanzada puede cruzar por esta
intersección y, hasta una piedra
que debe pesar 100 kg., debió ser
corrida por vecinos y colocada en otro lugar
rodeada por tres vallas de madera, para
evitar tropezones.
Desde esta
página ya denunciamos el problema
y volvemos al caso para reiterar la denuncia
pública y paralelamente responsabilizar
a la empresa sindicalizada Aguas y Saneamientos
S.A., al Gobierno de la Nación Argentina
(el control de las empresas de aguas no
corresponde al G.C. B.A., al Gobierno de
la Ciudad Autónoma de Buenos Aires,
a los directores de los entes involucrados
y a todas aquellas personas que puedan aparecer
como responsables de la continuidad de esta
situación, ante los posibles accidentes
y lesiones que puedan producirse en el sitio
por la indiferencia en la gestión
pública. Copia de esta nota es enviada
a la Defensoría del Pueblo de la
Ciudad, acompañada por la gráfica
respectiva.
Esperemos que no se tenga
que llegar a mayores.
Aníbal Lomba
Secretario de Redacción
www.nuevociclo.com.ar
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