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VERANO PORTEÑO

 
 

     Según pasan los años….
La historia del verano en Buenos Aires fue cambiando con el tiempo. Las “Aguafuertes Porteñas” de Roberto Arlt, publicadas en el diario “El Mundo” entre 1928-1933 dan cuenta de los atardeceres con sillas en las veredas en animadas conversaciones vecinales mate y biscochitos de por medio. La moda de los adultos mayores imponía: camiseta ballenera, ellos. Batoncitos ligeros y floreados, ellas. En 1925 comenzó a funcionar el primer Natatorio Municipal en el Parque Avellaneda, con turnos separados para varones y para mujeres. Toda una cuestión de género.

     En el 60 todavía eran tiempos en que los vecinos de la cuadra se conocían y los chicos jugaban al carnaval en la vereda. Muchos padres debían acompañar hasta la parada del colectivo a sus jóvenes hijas para protegerlas del baldazo repentino de los muchachos durante la semana de festejos de carnaval. Para la misma época los clubes organizaban bailes. Muchas veces eran la oportunidad de concretar con la piba de la otra cuadra, siempre que su madre, custodia fiel, bajara un poco la guardia.
     Pasaron los años y las costumbres son otras. Hoy los pibes juegan campeonatos de fútbol… en la Play Station. La abuela se cita con “las chicas” por Messinger para tomar el té.

     Buenos Aires en la actualidad…
     Buenos Aires en verano nos presenta una nueva magia: Calles semidesiertas, un tráfico casi pueblerino y un silencio poco común. Parece que los bocinazos y las mareas humanas buscaron otros vientos, quizás cerca del mar. Quienes no disponen de vacaciones o las tienen hacia fin del verano trabajan en la city veraniega y deben atravesar el vaho canicular de las calles o resistir la pegajosa sensación de vestir camisa y corbata en pleno enero. Si trabajan como mensajeros, pueden llegar a vivir esa sensación de horno microondas personal que le transmite su casco reglamentario. Sin embargo todo este calvario se vive en una Buenos Aires diferente al resto del año.
     El porteño “laburante” logra su venganza. Se va adueñando de cada rincón en las veredas, hoy espaciosas. Toma por asalto y disfruta en familia los cinco o diez minutos en que se acorta su vuelta a casa. Hasta deja, complacido, su condición de “conserva” cuando asciende al subte y recupera la identidad de Pasajero. Sentado, o de pie, podría desplegar las páginas centrales de “Nuevo Ciclo” y disponerse a la lectura sin que nadie lo codee o le reproche el uso del espacio común. Y lo mejor de todo. Regodearse con faldas brevísimas y escotes profundos que pasan frente al desprevenido varón y certifican que de este lado del Río de la Plata habitan las mujeres más hermosas del mundo.
Estas pequeñas delicias jamás podrán vivenciarlas los que “huyen” a la costa argentina. Ni qué hablar de aquellos que forman las tribus “esteñas”, los “vecinos” que si no van a Punta del Este o el Caribe no califican. Allá ellos. Nosotros los verdaderos porteños, los Auténticos y para nada decadentes somos los que le hacemos el aguante a la ciudad con gran altura cívica. Con extremada paciencia acompañamos su histeria climática Hoy: temperaturas que van desde los treinta y cuatro grados hasta emular al infierno del Dante. Mañana: brusco descenso de las marcas térmicas y abundantes lluvias. El fin de semana: inestable, con posible alerta meteorológico y desde luego, nuevamente calor para la semana que se inicia, ¡junto con nuestro trabajo!. Son como pruebas que el destino nos presenta y vamos acumulando para nuestra futura canonización porteña.
     Sin embargo en la balanza del debe y del haber el saldo nos da positivo para nuestra Buenos Aires actual. Es que, entre otros cambios, con los años fuimos sumando propuestas culturales y recreativas para esta época del año que ayudan, o por lo menos mitigan, el paso del verano por nuestra querida ciudad.


     Simplemente nos permitimos sugerirle ponerle buena onda al verano citadino y aprovechar con la familia o con amigos alguna de las múltiples actividades culturales y recreativas que brinda la Ciudad en sus espacios públicos desde hace décadas. Muchas son gratuitas y otras de bajo costo. Desde recitales de variados géneros musicales, talleres para niños hasta “Auto-cine” en el Rosedal. Por suerte pasan los gobiernos de diferente signo y se siguen desplegando las propuestas. Es un verdadero signo de madurez institucional.

Nota:
Diana M. Donayre
Bibliotecaria Profesional

ddonayre@hotmail.com

www.nuevociclo.com.ar

Producción Propia

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