Quienes Somos
 Editorial
 Premios Recibidos
 19 Años en Acción
 Ultima Tapa
 Distribución
 Propuestas
 Anunciantes
 Interes General
 Almagro
 Boedo
 Caballito
 Flores
 P. Chacabuco
 P. Patricios
 Pompeya
 San Cristóbal
 Comisarías
 Bomberos
 Hospitales
 Emergencias
 Farmacias
 CGP
 Consulados
 Embajadas
 Trenes y Subtes
 Aguas Argentinas
 Entes Regulatorios
 Edenor
 Edesur
 Metrogas
 Telecom y Telefonía
 Registros Civiles
 Registro Industrial
 Registros Propiedad
 Registros Sociales
 Mascotas
 Bolsa de Trabajo
 El tiempo
 Web Mail
 Guia Telefónica
 Horóscopo
 Postales y Chistes
 Chequeo Virus Online
     
Contáctenos


CUANDO UNOS POCOS SON MUCHO
MÁS QUE MUCHOS

    Resulta realmente lamentable observar que pese a los reiterados llamados al respecto de las normas, apenas algunos pocos centenares de alumnos (¿) universitarios, con las habituales amenazas de estos minúsculos grupos de presión, impiden una y otra vez la normalización de nuestra Universidad, aquella que se solventa con el aporte de todos, de los trabajadores en especial a través del pago de impuestos al consumo, y que cuenta con decenas de miles de alumnos que con su silencio, su pasividad, su anomia, están permitiendo ser tomados como rehenes de grupos politizados, sin representación democrática alguna, repudiados en las urnas en cuanto elección general se realiza en el país, pero que actúan impunemente, como si sus agrupaciones y los pasados contenidos ideológicos que pregonan fueran la única verdad.

    ¿Y donde están los encargados de mantener el orden? Los que deben preservar las instituciones y los bienes de la Nación. Escudados también en pretextos sin lógica alguna, permiten las ocupaciones de establecimientos de educación, anunciadas previamente, “para no lesionar la autonomía universitaria”. Pero, somos todos tontos o no nos damos cuenta que la autonomía universitaria esta siendo pisoteada por estos grupúsculos puestos al servicio de quién sabe que interés. Son ellos los que atropellan, rompen puertas, ocupan edificios, agreden a los rectores, ejercen coacción con los estudiantes. Poner una barrera de contención, evitar la usurpación de edificios públicos, se hace desde afuera. No es necesario entrar a las unidades académicas, como en la “noche de los bastones largos”, de triste memoria, sino prevenir desde fuera.

     Salvando las distancias, es la misma argentina que sale al exterior a mostrar su fútbol, supuestamente nos creemos uno de los mejores del mundo, y sus jugadores e hinchas prepotean en todos lados. El existismo les impidió a los grandes “medios”, censurar a los integrantes del seleccionado argentino en el vergonzoso espectáculo brindado a la finalización del partido que determinó su exclusión de la copa mundial. Tampoco se sabe de sanciones a los “borrachos del tablón”, que tuvieron que ver el segundo partido desde la orilla del río, ya que las autoridades, esas sí son autoridades, los pusieron bajo control luego de los incidentes de la primera jornada. Son los mismos profesionales que perdiendo la posibilidad de seguir participando en una copa internacional, solo se les ocurre recurrir a la violencia contra sus propias colegas, que pretenden ensuciar el límpido triunfo de sus oponentes, pretendiendo que en cinco minutos iban a dar vuelta un resultado que no supieron conquistar en 85 anteriores. Bien dispuesta la multa de 30.000 dólares al club River Plate por los desmanes de estos otros “borrachos del tablón”. ¡Que vergüenza, ver centenares de argentinos atacando sin piedad un pequeño grupo de no más de diez policías paraguayos!

     La ciudad de Buenos Aires es un caos total todos los días. Es que nadie piensa en terminar alguna vez con estas manifestaciones coordinadas simplemente para causar el caos, con demandas imposibles de cumplir.

     Mientras esto ocurre en nuestra ciudad bárbara, decenas de miles de personas, hombres, mujeres y niños, en otras partes de la tierra sufren horrores, ya sea por desastres de la naturaleza o por acciones del terrorismo y de la guerra. Donde está nuestra famosa solidaridad argentina. Donde están las ayudas para los afectados por el Tsunami, por el volcán en Ecuador, por la guerra en Medio Oriente, por la situación de extrema pobreza en Haití y regiones de África,

     Solamente pensando que cualquiera de nosotros mañana, pasado o en cualquier momento, mediato o inmediato, podemos ser uno de ellos, una de esas familias que de la noche a la mañana se quedaron sin amparo, sin trabajo, sin padres o hijos, nos tendría que hacer reflexionar seriamente. A los que mandan, a veces muy mal, a los que quieren mandar, siempre muy mal, a los que pasivamente obedecemos o nos escondemos no para huir de las bombas sino para no comprometernos. A los que tienen mucho y a los que no tienen nada, pero sin tener nada, poseen mucho más que las víctimas que casi sin sentirlo, vemos como al pasar en los noticieros de televisión o en las páginas de los diarios.

     Basta señores. Unamos nuestro esfuerzo. Permitamos trabajar a quien trabaja, estudiar a quién estudia, investigar a quien investiga, pero no permitamos robar al que roba, matar a quien mata, denigrar a quien denigra. La única violencia que debemos admitir es la violencia del amor, no en el amor, como muestra todos los días el cine o la televisión o las noticias policiales.

Aníbal Lomba
www.nuevociclo.com.ar
Producción Propia

   


 

 
   
  Free counter and web stats