INICIO CULTURA Una vez más gritamos, ¡Ni una menos!
Una vez más gritamos, ¡Ni una menos!

Una vez más gritamos, ¡Ni una menos!

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A un año de la masiva marcha donde miles de personas se manifestaron en contra de la violencia machista frente al Congreso de la Nación, el pasado viernes 3 de junio, Ni una Menos volvió a salir a las calles bajo un grito común: “Vivas nos queremos”.

En lo que va del 2016, ya son 66 las víctimas que se suman a las 286 muertes registradas durante el año pasado. Cada una de estas mujeres – madres, hijas, nietas o amigas – fueron asesinadas bajo lo que consideramos, la máxima expresión de la violencia de género: el femicidio. Sin embargo, las expresiones de esta violencia son múltiples y en la mayoría de los casos, reproducidas culturalmente por la sociedad y los medios. Por ese motivo, un vez más, mujeres, hombres y niños, junto a organizaciones de derechos humanos, colectivos feministas, agrupaciones políticas y barriales, marcharon desde el Congreso de la Nación hacia Plaza de Mayo, dándole voz a cada una de las víctimas, especialmente las que ya no están.

Las consignas que acompañaron la movilización fueron muchas: basta de asesinatos, basta de maltrato, basta de sometimiento, basta de trata, basta de violencia callejera, entre otras cosas. Pancartas, carteles e intervenciones artísticas de todo tipo acompañaron en todo momento, una marcha que tuvo réplicas en distintas ciudades del país.

Dentro de las exigencias que fueron volcadas en el documento previo, publicado mediante redes sociales como Facebook, se incluyó: la igualdad de derechos para integrantes de la comunidad trans, que lloran ya muchas víctimas como Diana Sacayán y Lohana Berkins; la despenalización del aborto, trayendo el caso de Belén como referente, la joven tucumana que dos años atrás, luego de sufrir un aborto espontáneo, fue maltratada en el hospital y condenada a ocho años de prisión por homicidio; la  implementación de todos los recursos contemplados dentro del Plan Nacional de Acción para la Prevención, la Asistencia y la Erradicación de la Violencia contra las mujeres, establecido en la ley 26.485; la aplicación y profundización de una Educación Sexual Integral en todos los niveles educativos, y la garantía de que  el acceso a la justicia por parte de las víctimas sea efectivo, reclamando a su vez, su protección (gran deuda del Poder Judicial). Por último, la elaboración de un Registro Único de víctimas de violencia, que arroje estadísticas oficiales para que sean programadas políticas públicas acorde a la problemática.

Cada vez el concepto de violencia de género es más amplio, no se reduce únicamente a la violencia física y psicológica, sino a todas aquellas manifestaciones de machismo de las que las mujeres somos víctimas a diario, cuando caminamos por la calle y recibimos “piropos”, cuando viajamos en transporte público, cuando por el mismo trabajo se reconoce más a un hombre que a una mujer, cuando se responsabiliza a las víctimas según su vestimenta, sus actos o sus decisiones, o incluso, cuando nuestros roles en la vida familiar y social, se encuentran asignados –y construidos-según la estructura sociocultural del patriarcado.

Es necesario problematizar el concepto de violencia de género y considerar como antesala al golpe y maltrato, la violencia simbólica a la que todas las mujeres – todas, sin lugar a dudas – hemos sido objeto. Exigir entonces que no haya ni una mujer menos nos demanda un compromiso como sociedad, nos obliga a repensar algunos lugares comunes donde se suele ubicar a la mujer, por supuesto construidos a lo largo de la historia.

No más princesas indefensas, no más “llorando así parecés una mujer”,  no más “y como no les iba a pasar algo si viajaban solas”. No más voces silenciadas, no más hijos creciendo sin sus madres, no más madres viviendo sin sus hijas.

Ni una mujer menos.

María Victoria Varela

Mvictoria.varela@gmail.com

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María Victoria Varela Periodista y comunicóloga en construcción. Estudiante de Ciencias de la Comunicación Social en UBA. Defensora de pequeños proyectos con grandes metas. De Boedo.