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"todos
los perros van al cielo"
Recuerdo que en mi infancia solíamos jugar con
ritos Católicos y tomabamos las copas de la vitrina
para convertirlas en Cáliz, una caja de zapatos
nos era suficiente para parecerse a el Santísimo,
un fuenton era nuestra pila baustimal y alguna carpeta
era usada como mantel de altar.
No nos faltaba la Biblia del Niño, -tenía
una tapa anaranjada-, y eso nos servía para practicar
comuniones (con hojas de ligustro), casamientos, y sobre
todo bautismos diciendo la graciosa frase de "yo
te bautizo con pan y chorizo", desde los muñecos
hasta el gato y el perro pasaban por el agua que caía
de un bombero loco...
Veinte años después, y en un recorrido conociendo
iglesias, me encuentro que muchas de ellas, como la Parroquia
Maria Madre Redentora, Nuestra Señora de Caacupé
y la de San Roque, llevan a cabo algo que en aquel momento
nos parecía imposible y hasta gracioso: bendicen
animales.
El tema de las risas pasaban tal vez, por ver como nuestro
gato blanco, salía corriendo cada vez que le tirábamos
agua.
Hoy entendí que aquellos animales que concurren
con sus fieles dueños a las iglesias en busca de
la Bendición, no huyen, puesto que van en busca
del amor de Dios.
Alguien, que quiero mucho, me dijo que los animales tienen
alma, y no pude dejar de pensar en que todos los perros
van al cielo. Aquel día comprendí que gatos,
perros, conejos, pajaritos y algún que otro reptil,
cuando son tocados por el agua y la oración que
sus seres protectores le ofrecen, llevan en su alma la
paz interior que todos buscamos.
Marisa Mujica
DNI 23708061
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