Escribe RODOLFO LEIRO
¿Quién
puede suponer que Tito Lusiardo no era porteño
de pura cepa?
Tuve
oportunidad de verlo varias veces en Corrientes
y Uruguay, una esquina que durante años
me sirvió de otero para mirar como
se escapa la vida y en una sola oportunidad
le tendí la mano que la aceptó
con una sonrisa.
Es
que trabajaba muy cerca de allí,
en Lavalle 1430, cerquita de Uruguay, horario
corrido hasta las 17 horas, así que
tenía tiempo para tomarme un cafecito
con amigos de la bohemia o conversar especialmente
en la esquina mas cercana a “La Emiliana”,
un restaurante que supe frecuentar ¡prohibido
sacarse el saco! Especialmente cuando tenía
que agasajar a gente del interior que venía
a la empresa donde yo trabajaba.
¡Me
olvidé de Tito Lusiardo, un porteño
de pura cepa que no nació en Buenos
Aires!
Se
llamó CESAR LUSIARDO, conocido como
TITO LUSIARDO y fue uno de los amigos entrañables
de CARLOS GARDEL, entre los cuales pueden
contarse, amigos en el sentido cabal de
la palabra, muy pocos, como Deferrari, Laurenz,
Maschio, Elías Alippi, Guibourg....Hay
quienes le agregan a Ireneo Leguisamo, pero
este excepcional jockey fue amigo de Palermo
y San Isidro.....
Tito
Lusiardo había nacido en “El
Ferrol”, sobre la orilla septentrional
de la ría de Betanzos, en La Coruña.
Se
lo ha sindicado como habiendo nacido en
San Telmo, pero no es así, aunque
trajo consigo el tango en sus alforjas,
lo bailó como pocos y su forma porteñísima
de hablar se adosó a su persona con
caracteres que lo sindicaron como un prototipo
no olvidable del mundo porteño.
Interpretó
películas y trabajó cerca
de Gardel y hasta fue acomodador de cine.
Fue
partenaire perfecto de Gardel y si la tragedia
de Medellín no se hubiere producido,
seguramente con el Zorzal Criollo nos hubieren
legado películas inolvidables, acompañados
de la pluma colosal de Alfredo Lepera.
No
me voy a extender sobre su extensa actuación,
pero sí recordar que con Carlos Gardel
interpretó dos películas de
las más recordadas “El día
que me quieras” y “Tango Bar”
. En ésta última con un papel
excepcional y en “El día que
me quieras”, su semblante refleja
la honda emoción que lo embargaba,
cuando no puede responderle a Carlos Gardel
que su querida esposa (Rosita Moreno), había
muerto. Y es allí cuando Carlos Gardel,
en mi concepto, realiza la mas grande interpretación
de todos los tiempos, con “Sus ojos
se cerraron”.
Tito
Lusiardo, en Marzo de 1977, concurre especialmente
invitado a “Valores del Tango”,
y fue precisamente allí que lo atacó
una hemiplejia de la que no pudo reponerse,
hasta su fallecimiento en 1982.
Un
hombre que aún perdura en mi viejo
corazón y al que le tiendo esta página
de recuerdo, como un reconocimiento a tantas
horas agradables que nos dispensó
su porteño transitar.
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