En
el imponente marco del estadio del Club
Atlético River Plate una vez más
se pudo asistir a un espectáculo
de nivel internacional, cual fue la presentación
del grupo THE POLICE, seguido por una muchedumbre
que, esta vez, no estuvo integrada solo
por jovencitos y jovencitas, sino que se
mezclaban con hombres y mujeres de los 60,
muchas veces acompañados por sus
hijos. Un acontecimiento para Buenos Aires,
que merece nuestra atención. Carlos
Duarte, integrante del Taller de Periodismo
de C.C. Boedo, nos refleja en su nota lo
que sintió aquella noche del 1º
de diciembre pasado.
“The Police”
RAZIA POLICIAL
EN NUÑEZ
El grupo de pop británico
hizo vibrar el estadio de River durante
el fin de semana.
Desde
el inicio del espectáculo, los The
Police, fueron atrapando con el “Mensaje
en una botella” que trajeron, a las
cincuenta mil almas del estadio en la noche
del domingo.
Luego de tanto
tiempo de sentirnos “Tan solos”,
con “La verdad que golpeaba a todos”,
sobre la separación definitiva de
la banda, icono de los ochenta, y “No
poder soportar perderlos”, Sting y
Cía volvieron para emocionar a todos
y “Llevarlos hasta las lágrimas”,
en un concierto potente como efectivo.
Sobre una escenografía
impactante, cinco gigantescas pantallas
que reflejaban los gestos y movimientos
de los músicos, torres de impecable
sonido y un magnífico juego de luces,
que a pesar de “El sol invisible”,
iluminaban todo el estadio.
Y aunque seguramente Sting, rogaba que “No
se pararan tan cerca de él”
la multitud pugnaba por acercarse y en un
rapto de delirio imaginaba “Caminar
en la luna”, participar de la “
Reggatta de Blanc” y balbuceaba extasiada
“DuDu Du Da Da Da”. Y quedamos
todos “Bajo el dominio” de la
música, y el “Rey del dolor”
sucumbió ante la alegría y
“Caminando sobre sus huellas”
saludamos a “Roxanne” que dejó
la calle por un par de horas para sumarse
a la fiesta y bailar y regocijarse con la
multitud. Y se entendió que “Todo
lo que ellos hacen es mágico”,
que el mensaje de que “Cuando el mundo
se está desmoronando debemos hacer
lo mejor que todavía queda a nuestro
alrededor” y “Cada vez que respiramos”
nos inspirábamos y nos llenábamos
de placer y satisfacción.
Finalmente con gran
“Sincronicidad” “El fantasma
en la máquina” atrapado durante
27 años en la nostalgia de los argentinos
se escapó y durante una hora y cuarenta
y cinco minutos sobrevoló la noche
del monumental, pero que seguramente seguirá
sobrevolando por siempre en la memoria de
su público.
Carlos Duarte
www.nuevociclo.com.ar
Producción
Propia
Más
noticias
|