Sí, no existe duda. La Ciudad
Autónoma de Buenos Aires está
purgando el pecado de haber inclinado su
voto a una opción política
nueva, eligiendo para el gobierno de la
misma al Ejecutivo presidido por el Ing.
Mauricio Macri y a una mayoría de
diputados de la alianza PRO para legislar
los temas de la ciudad.
Y
decimos esto porque la ciudadanía
está siendo víctima de innumerables
actos destinados a hacer abortar las mejores
intenciones de cambio y ordenamiento, ya
sea de parte de organismos oficiales como
de organizaciones no gubernamentales que
muestran su poder de las más diversas
formas. En este frente se unen el accionar
de algunos dirigentes gremiales apoyados
por una mínima parte de integrantes
de sus asociaciones, como activistas de
minúsculos grupos repudiados por
la sociedad en las urnas, que con un gran
poder de movilización causan los
más diversos estragos.
Así
hemos visto a los conductores de taxis enfrentándose
con una violencia extrema con efectivos
policiales, oponiéndose a los “carriles
exclusivos” para ómnibus que,
por vía más pacífica,
solo mediante inscripciones en sus coches,
apoyaban el proyecto en cuestión.
Lamentablemente
–además de los policías
heridos- el gobierno de la ciudad cedió
y finalmente se arribó a una solución
intermedia. Los gremios docentes son otra
muestra; no interesa los perjuicios que
se causa por el cierre de las escuelas.
Ni hablemos del caos que ocasionaron en
más de una oportunidad unos pocos
cientos de trabajadores de subterráneos
alzados contra la conducción de su
gremio, los conductores de transportes de
escolares, los gremios estatales oponiéndose
a todo, los puestos callejeros desalojados
de lugares donde no pueden estar, los manifestantes
por cualquier causa, siempre apoyados por
encapuchados armados con palos y “mochilas”
con banderas que por supuesto no son azules
y blancas, ahora, hasta el gremio de “encargados
de edificios” encabezados por un notorio
dirigentes gremial que más que dirigente
gremial es dirigente político de
peso en el gobierno nacional, está
en alerta por no haber sido consultados
en el proyecto presentado para el tema de
recolección de residuos domiciliarios.
Párrafo especial para los controles
policiales, que no existen ya que no reciben
órdenes del Jefe de Gobierno, sino
del Gobierno nacional, en consecuencia,
pasividad total. Únicos perjudicados:
los vecinos de Buenos Aires.
La enumeración
podría seguir con muchos más
renglones, pero –creemos- es suficiente
para poner de manifiesto a unos pocos victimarios
de los muchos que sufre la ciudad.
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