Luego del pedido presidencial,
el gobierno porteño inició
el año a cargo de los subtes de la
ciudad. El jefe de gobierno anunció
que la tarifa será de $ 2,50. Los
trabajadores advirtieron que pedirán
mayor salario.
El lunes, primer día hábil
del nuevo año, el jefe de gobierno
de la ciudad, Mauricio Macri, informó
en conferencia de prensa que a partir del
martes 3 de enero la ciudad pasaría
a hacerse cargo de las líneas de
subte y del Premetro, luego de que se insistiera
desde el gobierno nacional en concretar
lo antes posible la trasferencia.
“Se estudiarán las tarifas.
No quiero confirmar ni una cosa ni la otra,
tenemos que estudiarlo”. Con esta
frase Macri eludió las certezas y
dejó en puntos suspensivos cuánto
saldrá de ahora en más viajar
en subtes, sin subsidio nacional.
“Hay un programa de inversión
que viene muy demorado. Hay problemas con
la ventilación, las frecuencias,
hace falta mejorar una cantidad de cosas
y es la tarea que hay que encarar”,
manifestó Macri.
A su vez, el mandatario porteño puntualizó
que “falta traspasar el contrato”,
según informa el sitio Noticias Urbanas,
y que por el término de 90 días,
SBASE y la CNRT trabajarán conjuntamente
para concretar este paso definitivamente.
Otro dato confirmado por el jefe de gobierno
de la ciudad es que la administración
nacional desembolsará los subsidios
correspondientes a un año, cerca
de 360 millones de pesos, y el resto lo
pondrá el gobierno local.
El mismo día en que se realizaba
efectivamente el traspaso, los trabajadores
del subte salieron a hacer oír su
voz. En este caso, en relación a
aumentos salariales justificados en la posible
suba de tarifas.
“Si el arroz aumenta de 2 a 4 pesos,
vamos a pedir dos pesos más”,
reconoció el delegado de subtes Néstor
Segovia. De este modo, adelantó que
los trabajadores del subte pedirán
al Gobierno de Macri "como mínimo
un 30 por ciento de aumento" peleando
para “que no se caiga el poder adquisitivo
del salario”.
Por otra parte, en un artículo de
La Nación, el trabajador expresó
que tanto él como sus colegas están
"muy preocupados porque se está
hablando del aumento del pasaje sin argumentar
por qué".
"¿Cómo vamos a aumentar
si no tenemos trenes? En las horas pico
la gente viaja como ganado", indagó
más tarde. "No quiero que a
Macri le vaya mal, pero prefiero que le
vaya bien a los usuarios y a los trabajadores",
concluyó Segovia.
Otro de los trabajadores del subte se sumó
a la polémica en torno a las nuevas
tarifas aplicadas desde el gobierno de la
ciudad. Se trata de Roberto “beto”
Pianelli, quien sostuvo que “si la
Ciudad sube a 3 pesos el pasaje no sólo
va a tener el repudio de la sociedad entera
sino el nuestro”.
En diálogo con el diario Tiempo Argentino,
agregó: “En cuanto a los subsidios,
creemos que se debe subsidiar a quienes
lo necesitan y no a las empresas. Los jubilados,
que ahora viajan gratis de 10 a 16, deberían
tener pase libre todo el día, y lo
mismo los estudiantes. Nos preocupa ver
a jubilados media hora parados al lado del
molinete para poder pasar gratis: debe haber
subsidios que banquen a esos sectores e
incluso que se amplíen, y no un aumento
del boleto”.
Más tarde, la Agrupación Trabajadores
de Metrovías emitió un comunicado
donde afirmaron: “A nadie se le ha
ocurrido que se puede prescindir de la intermediación
de un gerenciamiento, que ha demostrado
ser parasitario y brinda un servicio de
terror. No se informó si en los cálculos
entra el aumento salarial proyectado para
este año”.
“Opinamos que, en un tema que afectará
el bolsillo de los pasajeros y las condiciones
salariales y de trabajo de los obreros del
subte, debe intervenir la organización
gremial AGTSyP y que la única manera
de conocer los costos reales es que se abran
a la opinión pública las cuentas
que hoy manejan, a puertas cerradas, la
Secretaría de Transporte y Metrovías”,
señalaron.
El lunes, en la primera reunión de
gabinete del año, el ministro de
Desarrollo Urbano, Daniel Chaín,
manifestó: "El acuerdo se firmaría
mañana, supongo que durante la semana
nos haremos cargo del control del servicio.
Será un control delegado”.
"Para los próximos 90 días
armamos una agenda de trabajo para analizar
los temas que aún quedaron pendientes”,
sumó el funcionario a la vez que
cerró su charla con la prensa afirmando:
“"Para nosotros lo más
importante es ver cómo mejorar el
servicio para que la gente viaje más
cómoda”.
Otra de las voces del gobierno que siguen
de cerca el asunto fue el ministro de Hacienda,
Néstor Grindetti, quien analizó:
“El gobierno Nacional pondrá
360 millones de pesos por última
vez para subsidiar subterráneos y
lo que falte, a partir de que se acabe,
lo pondrá la Ciudad; todo esto tendrá
que ir a la Legislatura en marzo, para darle
la aprobación definitiva”.
En relación a la suba del boleto,
el funcionario explicó: “Es
de público conocimiento que la tarifa
está congelada hace muchos años
y ha habido altos índices de inflación
en los últimos años, pero
todavía no tenemos una decisión
al respecto. Necesitamos unos días
para estudiar la situación de la
tarifa. Todavía no tenemos una posición
al respecto. No queremos confirmar ni una
cosa ni la otra. Lo estamos estudiando”.
Casi al final de este anuncio, se anunció
que el precio se decidirá en audiencia
pública. De este modo, deberá
ser refrendado por la Legislatura porteña
al comienzo de la actividad legislativa.
Esta medid está consignada en el
artículo 80 de la Constitución
local en su inciso octavo, donde aclara
que entre las atribuciones de la Legislatura
está “aprobar o rechazar los
tratados, convenios y acuerdos celebrados
por el Gobernador”.
Finalmente, a pesar de haber hecho público
el anuncio de un llamado a audiencia pública
para debatir el precio final del pasaje,
a última hora del miércoles
cuatro de enero se informó que desde
el viernes seis de enero la tarifa que regirá
será de dos pesos con cincuenta centavos.
Según el texto donde se argumenta
la medida, reproducido por Noticias Urbanas,
hay "evidencias del atraso surgen cuando
se compara la evolución de la tarifa
del Subterráneo en los últimos
diez años con el precio de la nafta
súper, el litro de leche o los salarios
que mide el Indec: mientras el boleto de
subte aumentó un 57 por ciento entre
el 2001 y el 2011, la nafta super se encareció
el 360 por ciento; la leche, un 496 por
ciento, y los salarios según el Indec,
el 398 por ciento”.
Para concluir, el ministro
de Hacienda, Néstor Grindetti, indicó
que la medida es “necesaria para garantizar
la prestación del servicio”.
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