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STEPHÁN ERZIA, EL PASEO DE LAS ESCULTURAS DE BOEDO Y SU PROYECCIÓN EN EL MUNDO

 
 

     Stephan Erzia fue un brillante escultor ruso que arribó a Buenos Aires en 1927 para realizar un par de exposiciones, y se quedó en nuestra Capital hasta el año 1950. La mayor parte de su estadía transcurrió en Boedo, donde formó parte de la Peña Pacha Camac y se convirtió en amigo inseparable de José González Castillo. Su figura fue presencia asidua en las exposiciones de arte organizadas por la Peña. Obtuvo premios en el Salón Nacional y sus varias de sus obras forman parte del patrimonio del Museo Sívori. También el Museo Quinquela Martín y el Museo de Tandil poseen trabajos del artista que se destacó por haber propulsado las tallas directas en quebracho o lapacho, maderas duras que ya había trabajado, aún cuando no con intensidad, el escultor Luis Perlotti. Se alejó de Buenos Aires, ciudad a la que había llegado después de triunfar en Europa cuando ya tenía 51 años, al restablecerse las relaciones diplomáticas entre la Argentina y Rusia. Con permiso especial del Gobierno del Gral. Perón, pudo llevarse consigo el tesoro de sus más de 200 0bras, además de una cantidad de troncos de aquellas maderas, con las que siguió trabajando en su patria. Erzia falleció en Moscú el 24 de noviembre de 1959.
     La Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires le había adquirido, en 1936 y por $ 10.000,00 una obra en mármol siberiano que el escultor trajera para exponer en su primera exposición en Amigos del Arte. La escultura, llamada originalmente Mujer sentada, ingresó con el nombre de Reposo en la Dirección de Monumentos y Obras de Arte y durante muchos años estuvo expuesta en la plazoleta ubicada en Av. Belgrano y Esmeralda. De allí fue luego desplazada a los talleres de esta repartición para su restauración, quedando durante muchos años en el sitio.
     Al inaugurar la Junta de Estudios Históricos del Barrio de Boedo el primer tramo del Paseo de las Esculturas de Boedo, la institución inició un expediente para que Reposo fuera emplazada en Boedo, formando parte del Paseo, requerimiento que fue aceptado y hoy la valiosa escultura puede apreciarse frente al Nº

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