El
26 de noviembre próximo han de cumplirse
104 años del nacimiento del músico
Sebastián Piana, hijo dilecto de
Buenos Aires. Recordamos que hace solo cuatro
años, al conmemorarse el centenario
de su natalicio, la Junta de Estudios Históricos
del Barrio de Boedo, conjuntamente con las
Academias Nacional del Tango y Porteña
del Lunfardo y el auspicio de distintos
organismos oficiales, organizaron una semana
de homenajes, publicándose en nuestra
edición gráfica, un suplemento
especial que fue distribuido en la sede
de todos los actos. Una placa emplazada
en el frente, sobre la Av. San Juan, del
Café Notable Esquina Homero Manzi,
recuerda aquel homenaje.
Como
es usual que tras los innumerables homenajes
que se tributan a una persona en fechas
tan emblemáticas, luego -en años
sucesivos- se cae en el olvido hasta que
otra fecha de similar connotación
vuelve a llevar el nombre a las primeras
planas. Desde este espacio nacido en el
barrio de Boedo queremos hoy tributar nuestro
homenaje de recuerdo al inolvidable maestro.
Sebastián
Piana, figura emblemática de nuestra
música popular, supo jerarquizarla
a través de su elevada concepción
estética, cualidad que lo caracterizó
en su múltiple y renovadora condición
de pianista, compositor, arreglador, director
y maestro de música, a lo largo de
su muy extensa trayectoria.
Llega al mundo,
en una casona de Almagro, ubicada en el
cruce de las calles Bogado y Río
de Janeiro, un 26 de noviembre de 1903.
Poco tiempo después su familia se
traslada a Villa Crespo, barrio en el que
nuestro recordado Maestro pasó su
infancia.
Por iniciativa
propia, el joven Sebastián comienza
sus estudios musicales con el maestro Antonio
D´Agostino que continúa luego
con Ernesto Drangosch perfeccionando su
técnica estimulado por su padre,
su profesor y por don José González
Castillo, que al escucharlo percibió
el talento del muchacho que, con 17 años,
exhibía tres tangos de su autoría
de impecable y renovadora estructura técnica
y musical: Sabor Popular,La Tapera y El
Hombre Orquesta.
De una reunión
con Rosita Quiroga y Homero Manzi, nace
Milonga Sentimental”. Mercedes Simone
la cantó en Montevideo, pero no logró
imponerla. Hasta que Pedro Maffia, en un
espectáculo montado por Radio “La
Voz del Aire”, la ejecuta con gran
orquesta sobre arreglos del maestro Juan
Francisco Giacobbe y la voz de Rosita Montemar.
Al poco tiempo, todo Buenos Aires entonaba
la milonga que pasaría a ser clásica
en su género hasta el día
de hoy.
Luego llegarían Milonga de Puente
Alsina, Milonga Triste,“Milonga del
900,
Pena Mulata. Esta última, inaugura
el género milonga – candombe,
continuando con Papá Baltasar (con
H. Manzi), Carnavalera, Pastelera, “Aleluya
(con C. Castillo).
Sus obras,
de impecable estructura armónica
(Silbando, Tinta Roja, Juan Tango, entre
otras) exhiben asimismo, una síntesis
melódica modelo.
Mención especial, merece el vals
Caserón de Tejas, de exquisita y
delicada factura.
Fue co – director del conservatorio
musical de Pedro Maffia en cuya orquesta
revistó.
Dirigió la orquesta que acompañaba
a Mercedes Simone.
Aportó
su música al cine argentino en las
películas Derecho Viejo,“Arrabalera,
entre otros títulos.
Concentró
su actividad en la docencia (si bien nunca
dejó de componer), como maestro de
canto coral y profesor del Conservatorio
Municipal Manuel de Falla.
De su inspiración nacieron la Misa
de Gloria (coral a tres voces) y Escenas
de Ballet (sobre la Divina Comedia).
Fue
presidente de la Academia Porteña
del Lunfardo y Caballero de la Orden del
Lengue, simpática institución
creada en Boedo por el Maestro Escultor
Francisco Reyes para distinguir a quienes
cultivaban la cultura. El salón de
actos de la escuela Salvador María
del Carril, en la calle Quintino Bocayuva
620, donde el Maestro Piana celebró
sus 90 años, lleva su nombre como
recuerdo de su siempre declarada amistad
hacia la Escuela.
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