Honda
preocupación debe causarnos a todos
los padres lo que está ocurriendo con
los menores, no ya de hogares de escasos recursos,
para los que siempre le encontramos excusas,
sino en familias de “clase media”
Así parece
indicarlo lo ocurrido últimamente en
distintos establecimientos educativos de nuestra
Capital. Aquí nomás, cerquita
nuestro, en el barrio de Caballito la directora
del colegio “Primera Junta”, denunció
que grupitos de chicos de entre 9 y 12 años
esperan a los alumnos a la hora de salida
de los curso, robándoles dinero, celulares
y otras pertenencias.
Los hechos fueron
confirmados tanto por los directivos y docentes
de la escuela como por padres de los alumnos,
que agregaron que muchas veces, además,
son chicos víctimas son golpeados por
las patotas.
Otras escuelas
próximas, como el conocido Normal 4,
también conocen de estos actos realmente
alarmantes por la edad de sus autores. No
son pocos los menores que deambulan por el
Parque Rivadavia que, por su amplitud, resulta
ideal para ocultarse rápidamente.
Una madre contó que el lunes pasado,
cuando ascendía al subte en la estación
Acoyte, un chico de no más de 10 años
sorprendió a un compañero de
estudios de su hija, de 11 años, y
luego de ponerlo contra la pared intentó
robarle el celular. "Como no lo pudo
hacer le aplico un violento trompazo en la
cara" y escapó.
Las autoridades
policiales afirman que, hasta ahora, no se
han recibido denuncias en la secciona que
cubre la zona. Las crónicas periodísticas
de los últimos días han mostrado
también enfrentamientos entre “barritas”
de dos colegios próximos entre sí,
demostrando que la violencia está invadiendo
cada vez más las mentes juveniles.
¿Y los papás? Por ahora, sólo
se quejan. Cada uno de ellos tiene el mejor
de los hijos y el problema es de los otros.
Es una historia preocupante.
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