El
Señor Guillermo Agresta, director
del Cento de Gestión y Participación
Comunal Nº 5 (barrios de Almagro y
Boedo) nos ha hecho llegar sus reflexiones
sobre una nota periodística del matutino
Clarín. Respetuosos de la total libertad
de expresión, ofrecemos a nuestros
lectores el pensamiento del reconocido funcionario
vecinal.
¿Por
qué el macrismo votó la división
de la ciudad en comunas hace dos años
y hoy no las quiere?
por Guillermo Agresta*
El
martes 25 de septiembre el diario Clarín
en su sección de temas de ciudad
publicó la nota titulada: “El
macrismo quiere poner límites a la
división de la Ciudad en Comunas”,
destacando en la misma que: “Mauricio
Macri ya hizo pública su opinión
de que las 15 Comunas determinadas por ley
son demasiadas y que el sistema elegido
es inviable.” También allí
se señala que: “el macrismo
buscará evitar que se concreten las
elecciones de autoridades comunales previstas
para el 10 de agosto próximo, como
lo establece una ley sancionada por la Legislatura”
y que “el macrismo intentaría
modificar la ley de Comunas y hasta existe
una alternativa de máxima, que es
impulsar una reforma constitucional...”
Estas afirmaciones resultan
sorprendentes si tenemos en cuenta que la
Ley 1.777 que establece la cantidad de Comunas
fue votada por todos los legisladores del
macrismo y cabe recordar además,
que dicha ley fue producto de un proceso
de debate abierto con vecinos en todos los
barrios de la ciudad. Y que esos encuentros
fueron promovidos, organizados y coordinados
por la Comisión de Descentralización
de la Legislatura. Y que en dichas reuniones
vecinales siempre participó algún
legislador en representación del
macrismo.
En
relación al número de Comunas
(15), es preciso recordar que uno de los
aspectos fundamentales de la descentralización
es la proximidad, tanto en lo que refiere
a la cercanía territorial como a
la personalización en la atención
y prestación de servicios a la ciudadanía.
Otro aspecto no menor es la posibilidad
de ejercer control ciudadano de la gestión
pública. Sin duda, la cercanía
lo facilita. Por tanto, al momento de determinar
el número de comunas, se tuvo en
cuenta la variable cantidad de población,
a fin que cada una rondara los 200.000 habitantes.
Si bien es cierto que el proyecto presentado
por el macrismo proponía 8 comunas
finalmente se alcanzó el consenso
de 15. Los legisladores de Macri votaron
favorablemente.
En
la mencionada nota también se lee
que: ”El jefe de Gobierno electo cuestiona
que las Comunas tengan un gobierno colegiado
con 7 miembros, como establece el artículo
130 de la Constitución local. Sostiene
que eso generará lentitud, burocracia
y demasiados gastos.”
Los
siete miembros son elegidos por el voto
ciudadano y la juntas se constituirían
por representación proporcional.
Es decir que en la Junta Comunal deberán
convivir funcionarios de diferentes signos
o ideas políticas. Seguramente y
como es en la mayoría de las experiencias
de cuerpos ejecutivos colegiados (por ejemplo
Ayuntamientos Españoles) la mayoría
gobierna, las minorías controlan.
Para evaluar los
aspectos positivos o negativos (Lentitud,
burocracia - intuyo que se referirá
a excesiva burocracia - , demasiados gastos,
no podemos hacerlo sin haber puesto en marcha
las comunas. Pero sí podemos recurrir
a las diversas experiencias en cientos de
ciudades del mundo (Barcelona, Madrid, Québec,
Montevideo, etc. ) que han elegido el camino
de la descentralización. El resultado
es inverso al prejuzgado por el Jefe de
Gobierno electo: mayor velocidad y versatilidad
en los servicios, eliminación de
burocracia y optimización de recursos.
Así como también mayor involucramiento
de la ciudadanía en los asuntos públicos
en: la participación para la formulación
de proyectos y políticas públicas,
la priorización de acciones y el
control de gestión. Esto último
no debe considerarse un aspecto menor ya
que es la oportunidad para la transformación
del sistema político que las porteñas
y porteños demandan.
En
la Ciudad de Buenos Aires hace ya más
de 20 años que hablamos de descentralización.
Hace 11 se sancionó la Constitución
estableciendo el sistema de comunas. En
ese transcurso las ciudades precursoras
avanzaron. Corrigieron. Descentralizaron
más. No conocemos todavía
de ciudades o municipios que hayan retrotraído
reformas descentralizadoras por resultados
adversos. Nosotros avanzamos tímidamente.
Temerosamente.
Sería
injusto adjudicarle la responsabilidad de
no haber avanzado en once años lo
suficiente, a una fuerza política
nueva de apenas cuatro de actuación.
Pero pareciera que en sus primeros gestos
como mayoría, repite la historia
de promover la descentralización
cuando se está en la oposición
y centralizar cuando se acerca al gobierno.
Macri
prometió actuar. Gestión,
gestión y más gestión.
Menos palabras y más acción.
No hay justificación para no actuar,
repitió antes y durante su campaña.
Basta de excusas y justificativos para no
gestionar. Las leyes están, sólo
hay que aplicarlas y cumplirlas. Repitió
reiteradamente. Este es el siglo de las
obligaciones afirmó el día
de su triunfo.
¿Por
qué ahora resultan las leyes inapropiadas?
¿Por qué lo que antes era
viable hoy deja de serlo? ¿Por qué
el mandato constitucional no parece ser
una de las obligaciones a cumplir? ¿Por
qué distan tanto los discursos cuando
se es oposición de lo que se dice
cuando se es mayoría?
Tal
vez, respondiendo estas últimas preguntas
podamos encontrar una respuesta al título
de esta nota. Esa tarea se la dejo a los
lectores.
*Director General del Centro de
Gestión y Participación Comunal
nº 5
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