Ya
en ediciones anteriores nos hemos hecho
eco de las distinciones que entrega la Junta
de Estudios Históricos del Barrio
de Boedo a aquellas personalidades, o sus
descendientes, que forjaron el desarrollo
de nuestra zona. En este caso, adelantándonos
a la fecha en que se realizará el
acto recordatorio, la referencia se dedica
a otro Banchero, no emparentado (por lo
menos por lazos de familia conocidos) con
Lázaro Banchero, otro de los Pioneros
de Boedo. La investigación y la nota
fueron realizadas por Mirta Banchero de
Lauro, sí descendiente de Lázaro.
JORGE JUAN BANCHERO
Primera generación:
Corría el
año 1870 cuando Juan Banchero junto
a su esposa Pascualina y su hijo Juan Bautista,
decidieron formar parte de los inmigrantes,
que buscando nuevos horizontes, arribaron
a Latinoamérica.
Con las valijas
cargadas de recuerdos de su Génova
natal y las esperanzas depositadas en el
esfuerzo de sus manos laboriosas, desembarcaron
en el puerto de Montevideo.
Uruguay los recibió en plena transformación
demográfica y cultural. Ellos aportaron
su oficio de tornero y carpintero al progreso
del país.
Segunda generación:
En 1890 Juan Bautista
se casa con Benjamina Ambrosio, una joven
uruguaya que conoce en el pintoresco y familiar
Montevideo de fines de siglo.
En 1891 nace el primer hijo, Jorge Juan,
a quien está dedicado este escrito.
Se desconocen
los motivos que los impulsaron, en 1893,
a emigrar a Buenos Aires, puntualmente,
al barrio de Boedo. Al decir barrio, aún
antes de su delimitación legal, según
ordenanza 23698 de 1968, estamos evocando
sus calles, su gente, su pasado en común
para entender que a Boedo lo hicieron sus
habitantes, que tanto contribuyeron a la
formación de una cultura popular
que hoy nos dignifica..
Los Banchero, luego
de un período viviendo en la calle
Prudan 1296,casa que vio crecer a sus otros
hijos, Miguel(1894), Eva (1896) y Adán
(1906), se afincaron en la casona de Cochabamba
3277 (y Loria), típica construcción
de gran patio y varias habitaciones enlazadas
por una estrecha y larga galería.
Tercera generación:
En esta casa,
que fue cuna de vida y esfuerzo, cumpliendo
el legado familiar, Jorge Juan instaló
en la parte posterior de la casa, su taller
de carpintería y tornería
mecánica de madera.
Cuando la
edad lo iba permitiendo, los hijos varones
se incorporaban al trabajo próspero
de la tornería, bajo la firme mirada
de Juan, que distraía, cuando -de
repente- Italia, irrumpía en su presente.
Pasaron los años…. Miguel se
empleó como tornero en el Arsenal
de Guerra Esteban De Luca (parte del predio
es asiento hoy del Hospital Garrahan); Adán
fue maestro tornero en la Penitenciaría
Nacional de la avenida Las Heras (cuyas
celdas guardaron al universitario reformista
Homero Manzi por mantener en alto su idealismo),
mientras que Jorge Juan, no solo le daba
vida a la madera, trabajando codo a codo
con el obrero, sino que eligió ser
actor y director de teatro, llevando con
su voz el reclamo del obrero, el grito del
peón, la protesta del tabernero.
Las ideas
anárquicas que conoció de
pequeño le parecieron violentas y
vio en el socialismo la forma pacífica
y ordenada de la lucha social, que supo
manifestar en las obras de teatro que realizó.
Estas mismas ideas, son las que mostró
en la amistosa relación con sus obreros,
sin que le impidieran cosechar afectos entre
sus pares y clientes.
En 1912, al amparo del cielo cristalino
de un Boedo que recién se iba poblando,
con extensas quintas arboladas perdiéndose
en el horizonte, funda y dirige la Agrupación
Dramática Argentina Fray Mocho.
En el salón
Fratellanza Militare, de Independencia 3054,
representó el 12 de diciembre de
1916 (en honor al cuerpo de redacción
y administración de la popular revista
Fray Mocho) el juguete cómico de
Calixto Navarro Un marido infeliz y el boceto
dramático Una limosna por Dios.
Meses más tarde, representa su obra
cumbre Juan José de Joaquín
Dicenta. Esta obra inaugura, en la España
de principios de siglo, con resonante éxito,
el drama social.
Sus autores teatrales
preferidos fueron Vicente Martínez
Cuitiño, Eduardo Lustanó,
Martín Coronado, Julio Sánchez
Gardel, Florencio Sánchez, por nombrar
algunos.
Precisamente
el 30 de octubre de 1920 encontramos a Jorge
Juan recorriendo otros barrios con la hilarante
comedia Salvarse en una tabla y el colosal
drama Justicia de antaño.
Es sabido que el Boedo de Homero y González
Castillo fue centro de la bohemia con grandes
figuras de la literatura y apasionados actores
de un teatro precursor, que con su trayectoria,
marcaron rumbos en el camino abierto. Pedro
Zanetta, primer actor del Teatro Boedo,
representó, quizás a modo
de homenaje, varias de las obras estrenadas
por Jorge Juan.
Cuarta
generación:
Su extensa
labor teatral lo lleva a compartir escenario
con la actriz Otilia Martínez, con
quien se casa a fines de 1921.De ese matrimonio
nacieron dos hijos: Jorge (1923) y Osvaldo
(1932), hoy afamado médico traumatólogo.
La familia se agranda…la casa, la
de siempre, la de Cochabamba 3277.
El 13 de agosto
de 1936 sorprende al actor la muerte de
su madre, que según acta de defunción,
fallece en plena calle, frente al 942 de
la calle Boedo.
Cuando el
barrio se proyectaba y su negocio ampliaba
la cartera de clientes (entre los que se
encontraban la reconocida fábrica
de muebles Maple, la fábrica de planchas
Piazza Hnos., las confiterías Salemi,
El Molino, la Ideal, por citar algunos),
la salud de Jorge Juan declinaba. Enfermo
de tuberculosis ingresa al Hospital Militar
Central, en Combate de los Pozos y Caseros,
donde fallece el 15 de febrero de 1946.
Dijo el poeta
“la muerte robar la vida no puede,
porque la vida es una antorcha que va de
mano en mano, de hombre a hombre (Hamlet
Lima Quintana)
Su hijo Jorge se hizo cargo de la torneria
familiar. Sin embargo, atento al llamado
de su vocación fue propietario de
dos droguerías. La primera en Avda.
Garay 3476 y la segunda en 24 de Noviembre
1124. Luego de su casamiento con Nélida
Ardanaz se muda a Humberto Primo 3171, lugar
que aún habita.
Su hermano Osvaldo, que de niño después
de jugar a la biyarda era frecuente que
acompañara a su padre al bar de Faustino
Posse, de San Juan esquina Boedo, continuó
sus estudios, ingresando a la Facultad de
Medicina siendo en la actualidad, –como
fue dicho- un reconocido traumatólogo..
Muy joven conoce a Nucha, una hermosa mujer
boedense, de voz privilegiada, con quien
se casa en el año 1961.
Nucha en su
juventud, fue instada a estudiar piano en
el Conservatorio Nacional Manuel de Falla,
siendo su profesor de solfeo Cátulo
Castillo y su profesora de piano Amanda
Peluffo de Castillo. Fue cantante lírica
hasta 1996, año que el acercamiento
a Virgilio Expósito la lleva a conquistar
el tango.
Quinta generación:
El
árbol familiar se perpetúa
con los hijos de Jorge y Nélida (Jorge
y Mónica) y la descendencia de Osvaldo
y Nucha (Gustavo, Guillermo y Pablo)
La
familia Banchero residió dentro de
los límites del barrio hasta 1966.
Sin embargo, la amplia familia, desde sus
domicilios en San Cristóbal, Almagro
o Caballito continúan cerca; no es
necesario llamarlos, cuando las horas inciertas
buscan refugio, abren las puertas del corazón
y vuelven a Boedo.
Los Banchero de
ayer, al despedirse, sus pasos envueltos
en un halo misterioso, dejaron huellas perceptibles
para que los Banchero de hoy, todos juntos,
reunidos en su memoria, rescatemos sus historias.
Mirta Banchero
de Lauro
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