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Pioneros del barrio de Boedo

 
 
     El barrio siempre nos otorga sorpresas. Y recientemente una de ellas fue la presencia en estas calles de un colega nuestro, que ejerce su profesión de periodista en la provincia de Homero, Santiago del Estero. Nos referimos al Sr. DaríoWinitzky, que vio la luz en este barrio, cuando aún era uno de los arrabales de la ciudad. Darió nació en 1920, el hogar formado por Don Bernardo y Doña Dora, inmigrantes rusos que había llegado a las playas del puerto de Buenos Aires con toda la fe y esperanza puestas en un país que comenzaba un incipiente desarrollo, alejado de las penurias que vivía Europa tras las guerras que cubrieron todo su continente. Trabajo, esfuerzo y visión, le permitieron al matrimonio, bendecido luego por el nacimiento de sus tres hijos, Darío sería el menor, afincarse definidamente y por muchos años en Boedo, dedicados al comercio minorista. Peluquería, tienda, pieles, fueron conformando los rubros explotados en distintos locales, uno de ellos en la Av. Boedo 1019 al lado de la hoy confiería “Esquina Sur”. “El chic de Boedo”, fue el nombre por el cual el negocio fue conocido en esos tiempos y sus propietarios afectuosamente reconocidos.
Es un placer escuchar y conversar con Dario, que en sus 86 años conserva la frescura y la lucidez de sus años más jóvenes. Desfilan por sus labios los recuerdos de los años de infancia, el conocimiento de Cátulo Castillo, de Stephan Eriza, de los hermanos Sureda y de tantos otros artífices de la cultura boedense.

     Un asma bronquial agudo y una enfermedad de Doña Dora, llevaron al matrimonio y a su hijo Darío (sus hermanas habían fallecido prematuramente), a trasladarse a las Termas de Río Hondo, lugar paradisíaco donde la familia reencontró su salud. Era mediados de la década del 50 del siglo anterior. Don Bernardo cerró su negocio, vendió
todos sus bienes y se radicó definitivamente en Río Hondo. Allí olvidaron angustias anteriores y vivieron con felicidad durante muchos años. Don Bernardo falleció a los 85 años y Doña Dora a los 92. Darío, sin olvidar su Boedo natal, sigue viviendo en el lugar, pero sin desaprovechar cualquier momento para viajar a Buenos Aires, donde también le espera su propia familia.

     Darío, en amables conversaciones con Aníbal Lomba, se comprometió a ofrecernos material de su labor de escritor, con notas especiales sobre el barrio, sus recuerdos, su vida misma, escritas especialmente para Nuevo Ciclo. Nuestros lectores le conocerán primero a través de nuestra edición gráfica y, posteriormente, en esta páginas de Internet.

www.nuevociclo.com.ar
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