Todos los diarios nacionales y ¡claro!
muchos del exterior, dieron cuenta de la
noticia. Lógicamente dando distinta
importancia a la misma, según los
intereses de cada uno.
Lo cierto
es que desde hace muchos meses personal
de nuestra Fuerza Aérea venía
trabajando en forma conjunto con sus pares
de Francia, Brasil, Venezuela, Uruguay y
Chile, para la realización de un
operativo conjunto, que se realizaba por
cuarta vez, bautizado como Operativo Cruzex
IV,. que se está realizando en Recife
(Brasil) desde el 1º de noviembre de
2008 y que se extiende hasta el 14 del mismo
mes , Nuestros aviadores fueron los principales
responsables del proceso informático,
desarrollando el solftware de control de
las operaciones.
Corresponde
decir que en los años anteriores
los encuentros fueron un éxito, especialmente
por la participación de las unidades
francesas, que acercaron aviones y tecnología
de última generación..
La expectativa
era grande para nuestros aviadores que,
como las demás Fuerzas Armadas de
nuestro país, se encuentran en un
largo ya período de letargo, con
disminución creciente de sus unidades,
oficiales sin cumplir las necesarias horas
de vuelo, armamento deficiente, etc.; lejos
estarían ahora de poder cumplir los
exitosos operativos de la Guerra de Malvinas,
que le valieron el reconocimiento internacional.
Pero
volviendo al tema de la nota, ocurre que
llegó la fecha para el inicio del
Operativo y nuestros honorables legisladores
no habían encontrado tiempo para
dictar la ley que ahora es necesaria para
la salida del país y la participación
de las fuerzas armadas en este tipo de encuentros
multinacionales. Y los aviadores y sus aeronaves
quedaron estacionados en al base aérea
de Villa Reynols.
La frustración
para la Fuerza Aérea fue inmensa,
porque tenía prevista la participación
en Recife de cinco cazabombarderos A4, un
avión Hércules como transporte
y otro en condición de reabastecedor
de combustible en vuelo, práctica
que de por sí tenía una gran
importancia para adiestrar pilotos.
Lo más
importantes, es que Cruzex IV estuvo a punto
de no poder iniciarse, porque como se dijo
el software diseñado por nuestros
ingenieros aeronáuticos era imprescindible,
fueran o no a participar aviones argentinos.
La ministra Garre debió intervenir
para disminuir el papelón y permitir
que, minimamente, viajaran los profesionales
que habían diseñado el software.
¡Cual será
el próximo desencuentro con el mundo?
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