Padres muy mayores:
difícil tarea de acompañarlos.
Cuarta parte:
La crisis de los hijos.
Suele
ser bastante frecuente que ante el envejecimiento de
los padres los hijos se angustien.
Esto se debe, en gran
parte, a que el envejecimiento nos confronta con el
deterioro físico y mental, producto del inevitable
paso del tiempo.
Es como tener delante de uno escrita la frase temible:
“a todos nos va a llegar.”
Además los padres
representaron, en otro tiempo, la fuerza, el poder,
el respaldo. Y de pronto eso comienza a quebrarse. Por
más adultos que sean los hijos, en algún
rincón del alma se sienten niños en relación
a sus propios padres.
Paulatinamente comienza
un proceso de pérdida , donde se movilizan los
recuerdos y los sentimientos que se tuvieron con ellos.
Si la relación afectiva con los padres fue suficientemente
pacífica y cariñosa sólo se sentirá
mucho dolor.
En cambio, si en el vínculo
primaba el conflicto, más dificultoso será
el momento actual, ya que se experimentarán emociones
ambivalentes.
Aparecerán , entonces, sensaciones de culpa y
enojos contenidos, todos ellos resabios de antiguos
conflictos infantiles sin resolver.
La cantidad de emociones encontradas que moviliza la
vejez de los padres suele ser un terreno apto para que
aparezcan toda clase de conflictos y replanteos en los
hijos.
La vejez de los padres
puede generar una crisis en los hijos.
Generalmente éstos están atravesando la
llamada mitad de la vida, es decir que es el momento
donde se toma conciencia más claramente de la
finitud de la existencia: qué se ha hecho hasta
ahora, qué queda por hacer, qué se puede
hacer y qué ya no se podrá, preguntas
nada sencillas de responder aparecen en esta etapa.
La magnitud de esta crisis
es variable y depende del nivel de logros y fracasos
que cada cual tuvo previamente, así como de la
posibilidades de hacer y de innovar de acá en
más.
En todos los casos, poder
aprovechar estos cuestionamientos para producir cambios
en el estilo o proyecto de vida de cada uno es el mejor
aprendizaje que se puede extraer de un momento tan duro.
Sólo hay que permitírselo.
Lic. Silvia Rosenblatt
Psicóloga clínica
Email: silviaros@argentina.com
Para www.nuevociclo.com.ar
Producción Propia
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