Padres muy mayores: la
difícil tarea de acompañarlos. Tercera
parte.
Por diversos
motivos, acompañar al envejecimiento de los padres,
no suele ser una tarea sencilla para los hijos. Emociones
de diversa índole se movilizan en ese particular
momento.
Por un lado, los ancianos,
a raíz de la fragilidad que padecen, despiertan
ternura y ganas de protegerlos. Pero a su vez, la enfermedad,
el deterioro y/o la obstinación que poseen, generan
rechazo. De modo que simultáneamente los hijos
sienten ternura y rechazo, ganas de acercarse y ganas
de alejarse.
La vejez de los padres suscita en los hijos
un estado de ambivalencia afectiva .
Ahora bien, reconocer
y soportar esta ambivalencia suele ser bastante difícil
para los hijos. Se debe tener una gran fortaleza interna
para poder sobrellevarla.
Cuando no se la tolera,
generalmente se intenta negarla o se refuerza una de
las dos vertientes de la ambivalencia. Entonces vemos,
en los extremos, hijos que se ocupan en demasía
de sus padres dejando su propia vida de lado e hijos
que se desentienden de toda responsabilidad.
Estos opuestos modos de reaccionar suelen también
complicar las relaciones entre los hermanos, cuñados,
sobrinos, agregándose un nuevo conflicto a la
situación. No son pocos los casos de familias
que se pelean ante la enfermedad o muerte de sus progenitores.
Ningún extremo
suele ser provechoso. Lo conveniente es equilibrar las
fuerzas, distribuir la labores entre varios, ocuparse
con seriedad de las circunstancias pero sin dejarse
absorber plenamente por ellas.
La vejez de los padres pone, de algún modo, a
prueba a toda la familia, esto es cómo están
repartidos los roles y las tareas dentro de ese sistema.
Poder compartir e intercambiar
desde las quehaceres cotidianos hasta los asuntos económicos,
desde la toma de decisiones hasta los afectos más
íntimos, es muy enriquecedor para todos los integrantes
de la familia.
Además no se debe
descuidar a los más jóvenes, ellos deben
ser partícipes del cuidado de sus abuelos. Acompañarlos,
darles afecto, rescatar la historia familiar y ayudar
en todo lo que puedan. No hay que desestimar sus opiniones.
Los jóvenes deben ser escuchados, suelen sorprender...
Licenciada Silvia Rosenblatt
Psicóloga clínica
Email: silviaros@argentina.com
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