Alocución televisiva de monseñor
Héctor Aguer, arzobispo de La Plata
en el programa “Claves para un mundo
mejor”
(27 de febrero de 2010)
Según
recientes informaciones en el próximo
periodo legislativo se discutirían
los proyectos de lo que se ha dado en llamar
el matrimonio homosexual. Digamos, ante
todo, que este nombre es una contradicción
en los términos. Matrimonio homosexual
es una realidad imposible, contraria a las
culturas de la humanidad, a nuestra legislación
vigente y a los tratados internacionales
incorporados a nuestra Constitución.
Parece que
en distintos sectores políticos hay
una predisposición favorable para
consumar la alteración del Código
Civil Argentino.
Lo que ocurre
es que se encuentra una especie de franja
transversal en diversos sectores políticos
que profesan lo que se llama la ideología
de género. Es decir una idea de las
cosas según la cual no existe diversidad
y complementariedad entre el varón
y la mujer como base del matrimonio y la
familia. Que sólo pueden contraer
matrimonio un varón con una mujer
es una realidad de orden natural, por otra
parte reconocida por todas las grandes culturas
del mundo además de estar luego ratificada
por la revelación divina y formar
parte de la doctrina católica.
A fines del
año pasado, Monseñor Baldomero
Martini, Obispo de San Justo, y su Obispo
Auxiliar, Monseñor Damián
Bitar, escribieron a los miembros de la
Honorable Cámara de Diputados de
la Nación explicándoles cual
es la realidad del matrimonio y la importancia
que tiene para el bien común, porque
es la base de la sociedad.
A propósito
de esa explicación, Monseñor
Martini fue denunciado ante el INADI (Instituto
Nacional contra la Discriminación,
la Xenofobia y el Racismo) que depende del
Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos
Humanos de la Nación, y este organismo
lo emplazó para que en el término
de diez días se desdijera de sus
declaraciones.
Monseñor Martini respondió
con claridad y muy dignamente recordando
que lo que está en juego aquí
es la libertad de la Iglesia para predicar
la verdad, facultad que está reconocida
por la Constitución Nacional y por
un Tratado de Derecho Internacional Público
como es el Acuerdo entre la Santa Sede y
el Estado Argentino.
En su respuesta
mostraba los pasajes de la Sagrada Escritura,
del Catecismo de la Iglesia Católica
y declaraciones de la Santa Sede que ratifican
esta verdad de orden natural y muestran
que, efectivamente, el futuro de la sociedad
depende de la familia fundada en el matrimonio
y que el matrimonio es indiscutiblemente
la unión estable de un varón
y una mujer, abierta a la comunicación
de la vida.
Pero, ¿qué
se concluye de toda esta historia?: Se concluye
que “la dictadura del relativismo”,
como la ha llamado sabiamente Benedicto
XVI, continua avanzando y que se va imponiendo
también entre nosotros.
Hace unos
años ocurrió algo muy singular
en Suecia. Un pastor luterano fue preso
porque en su iglesia, el domingo, leyendo
como correspondía un pasaje de la
Carta de San Pablo a los Romanos, explicó
que los actos homosexuales son moralmente
reprochables. Su caso llegó hasta
la Corte Suprema de Justicia de aquel país
que finalmente lo liberó.
Todo esto
quiere decir que la “dictadura del
relativismo” avanza y por eso es muy
importante tener claras estas cosas, perfilar
mejor los argumentos y mostrar que el matrimonio,
tal como lo conocemos es un bien fundamental
de la sociedad humana.
Sin embargo,
pareciera que hoy, sobre todo en este occidente
moderno, “la dictadura del relativismo”
está oscureciendo, está ofuscando
en la mente y en el corazón de muchas
personas estas verdades fundamentales”.
Los activistas en contra del orden natural
se encuentran ahora en las estructuras del
Estado; desde ellas hacen y harán
uso de su poder para imponer la ideología
del género y arruinar, si pueden,
los fundamentos del orden social.
Mons. Héctor Aguer, arzobispo de
La Plata
www.nuevociclo.com.ar
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