No me toquen las letras!
Por: Jorge Palacios (Faruk)
Para conocer
la letra auténtica de un tango hay que recurrir
invariablemente a la partitura original. No hay otra.
Si uno pretende conocer los versos a través de
las grabaciones se va a encontrar -en la mayoría
de los casos- con errores debidos a antojadizos cambios
realizados por los intérpretes.
¿A qué se
deben esos cambios en las letras? En algunos tangos,
los cantores se ubican en la posición de “académicos
de la lengua” y le enmiendan la plana a “analfabetos
poetas del arrabal”, sin pensar que esos iletrados
son la base de nuestra cultura. Si Pascual Contursi
en “Ventanita de arrabal” escribió
“aquel que un domingo bailaron un tango”,
hay que respetarlo y no corregirlo diciendo “aquel
que un domingo bailando en un tango”, que por
otra parte queda horrible.
En “Corrientes y Esmeralda”, Celedonio Flores
recuerda a Jorge Newbery cuando expresa: “Amainaron
guapos junto a sus ochavas cuando un cajetilla los calzó
de cross”. En muchas versiones los vocalistas
cambian “cajetilla” por “compadrito”.
¡Nada que ver! Newbery era un cajetilla, no un
compadrito. Cajetilla no es peyorativo, y mucho menos
una mala palabra.
Existen un par de tangos de Enrique Cadícamo,
donde éste incluye palabras en francés.
Uno es “Madame Ivonne”:
…con su pinta brava de alegre
griseta
animó las fiestas de “Les Quatre Arts…”
Son pocos los intérpretes que
lo cantan como corresponde. La mayoría, tal vez
por no meter la pata al desconocer la pronunciación
correcta, dice:
…con su pinta brava de alegre
griseta
animó las fiestas de aquel boulevard…
El otro tango es “Anclao en París”
donde, también por un problema de pronunciación,
la parte que dice:
…aquí en este Montmartre,
faubourg sentimental…
es cambiada por:
…aquí en este Montmartre,
rincón sentimental…
Julio
Sosa en “Cambalache” cambió “que
el que vive de los otros” por “el que vive
de las minas”. No fue para nada feliz el cambio,
pero como la versión grabada por Sosa batió
records de venta, muchísimos intérpretes
jóvenes creyeron que lo de “las minas”
era lo auténtico.
La mayoría de los tangos están escritos
para ser cantados por hombres, por eso las cancionistas
adaptan las letras a su sexo, aunque muchas de esas
tentativas de “travestismo literario”, van
en desmedro de la interpretación.
Cuando una cantante feminiza “Nostalgias”
dice:
Angustia…
de sentirme abandonada
y pensar que otra…a su lado…
Esto va en perjuicio de la rima. En
todo caso debería recurrir a una licencia poética
y cantar:
…pensar que otra a su lada
Una gran estrella del tango, cuyo nombre
no viene al caso, realizó una brillante creación
de “La mariposa”, acomodando la letra a
su género y se expresa así:
No es que esté arrepentida
de haberte querido tanto…
……………………………..
Aquella tarde que te vi
tu estampa me gustó
muchacho de arrabal…
Lástima que en la última
parte dice:
Ten cuidado, mariposa…
¿Al
muchacho de arrabal le dice “mariposa”?
Bueno. Por lo menos no cambió por “mariposón”.
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