| Nuevamente,
en el magnífico marco que ofrece el café
Esquina Homero Manzi, se vivió un momento para
recordar por mucho tiempo. Como iniciación oficial
de los actos conmemorativos del Centenario del natalicio
de Sebastián Piana, la Junta de Estudios Históricos
del Barrio de Boedo, con la adhesión de las Academias
Nacional del Tango y Porteña del Lunfardo, organizó
una reunión a su estilo. Sorbia, organizada, con
un espectáculo de máxima jerarquía
y oradores de primer nivel.
Así, con estos pocos elementos, se logró
alcanzar el nivel de emotividad y acompañamiento
popular que la circunstancia merecía. Una sala
colmada ofreció prueba cabal que la palabra PIANA
es una llave para abrir cualquier puerta, que es decir
abrir todos los corazones.
Tras el descubrimiento de una placa artísticamente
fileteada por el artista Luis Zorz, que además
de constituirse en testimonio de la memoria para los
tiempos futuros es en su diseño ya una marca
registrada por la JEHBB, fueron presentados los poetas
Héctor Negro y "Acho" Manzi, representado
el primero a las Academias adheridas y "Acho"
a S.A.D.A.I.C. Ambos con fuertes motivaciones personales,
derivadas del conocimiento y la amistad del recordado
compositor, expresaron con pocas pero expresivas palabras
su complacencia en estar presentes. Como no podía
esperarse de otra forma, los poetas cerraron sus palabras
leyendo sendas composiciones dedicadas al autor de Tinta
Roja.
Sorpresa al levantarse el telón. Como las orquestas
de antes, 14 músicos cubrían el espacioso
escenario. Y como las agrupaciones de los años
30 o 40, ssus integrantes eran tán jóvenes
como lo fueron los añorados directores en aquellas
épocas. Bandoneones en manos de bellas muchachas
nos hacían recordar a Fermina Maristani, o a
Francisca Bernardo, "La Paquita", la primera
mujer bandoneonista. Escuchar a la Orquesta Escuela
del Tango, que por primera vez visitaba el barrio de
Boedo fue un privilegio para los asistentes. En el cierre,
La Cumparsita, al estilo D'Arienzo acaparó todos
los aplausos y una viva corriente de simpatía
cubrió a su director, el maestro Emilio Balcarce
y a sus jóvenes pero experimentados músicos.
Para guardar en la memoria.
Claudia Mármol.
Nota: La espina de la noche
para la firma propietaria de la sala. Señores:
Acérquense al barrio, no cambien los precios
en la mitad de una reunión homenaje por cuestión
de horarios. Si la sala es amablemente cedida a los
organizadores sin cargo alguno, es cierto también
que ustedes reciben una valiosa contrapartida. Espectáculos
que les jerarquizan, nuevo público que se acerca
a su comercio y una sala completa en lunes por la tarde
cuya fotografía, de por sí, tendrá
un valor propagandístico importante. Se los dice
con humildad esta cronista que no solo asiste a la reunión
profesionalmente, sino que paga su consumición
y recibe opiniones del público asistente.
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