¿ES
NOTICIA LA PARICIÓN EN LA VIA PÚBLICA
DE UNA YEGUA?
MARGINACIÓN, POBREZA,
DESEMPLEO SN LAS CAUSAS PROFUNDAS DEL MALTRATO A ANIMALES
Los medios
de difusión, en espacial los noticieros de televisión,
siempre ávidos de sensacionalismo, destacaron
casi como un hecho gracioso que el triste animal que
tiraba de un carrito de cartoneros se tendiera sobre
los adoquines de una calle de Almagro y pariera un escuálido
potrillo.
Si bien se destacó
la solidaridad vecinal, que acudió en ayuda de
ambos animales, no se hice mayor referencia a las causas
profundas de este aparente maltrato que se daba a una
yegua que, al parecer, se encontraba totalmente desnutrida,
con cien kilogramos bajo su peso. ¿Y qué
de los chicos o adultos que seguramente sin malicia,
la utilizaban para tirar de su carrito cartonero? ¿Alguien
se detuvo a comprobar el estado de desnutrición
de estos condenados a trabajos insalubres para poder
vivir y sostener a su familia?
En la intersección
de Francisco Acuña de Figueroa y Rocamora, se
produjo uno más, de los hechos que cotidianamente
son parte del escenario de la ciudad.
Si
bien existe un Decreto Ordenanza de muchos años
atrás, aún vigente con las modificaciones
que se fueron incorporando a la norma (Dec.-Ord. 12.867)
que prohíbe la circulación en toda la
ciudad de Buenos Aires de vehículos con tracción
animal, todos estamos acostumbrados a verlos diariamente
trajinando en distintos puntos de la Capital. Pasan
delante de Comisarías, de vehículos patrulleros,
de policías uniformados y solo algunas veces
son detenidos, incautados sus animales y sus carros.
Se calcula que son más de 500 los vehículos
de este tipo que son utilizados por las familias de
recuperadores, o cartoneros, como quiera llamárseles.
Alguna vez la Policía Federal tuvo que habilitar
un espacio (¿corralón?) para albergar
los animales que quedaban “detenidos”. Es
probable que ahora no se preocupen ni se ocupen más
de ellos.
Pero más
allá del hecho puntual de este parto inusual,
debemos insistir en que la Ciudad, sus vecinos, nosotros,
no podemos permitirnos seguir teniendo más de
4000 niños en la calle, en situación de
desamparo, revolviendo bolsas de residuos hasta horas
de la madrugada, mal alimentados, sin asistencia escolar
ni sanitaria. Debe ser una exigencia permanente a las
autoridades, nacionales y municipales o legislativas,
aportar los recursos necesarios para sacar definitivamente
de las calles a los menores. Rescatarlos de ese futuro,
que hoy no es incierto, de promiscuidad, de drogadicción,
de alcoholismo, de prostitución, de desnutrición
que parece ser el destino de miles de chicos. Más
allá de la desafortunada vida de esa yegua, que
compartía los padecimientos de sus dueños.
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