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Murgas, una larga historia de luchas

Murgas, una larga historia de luchas

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Desde sus inicios en la década del 20, lucharon por el reconocimiento como patrimonio cultural. Emblema de barrio, de cultura popular y crítica social, hoy a pesar de los años las luchas continúan.

Las murgas barriales de la Ciudad de Buenos Aires sobrevivieron a los diferentes gobiernos. Son el emblema más puro de la cultura popular y representan la voz de los vecinos a través de ironías y criticas con humor.

Se han ganado el aplauso de los porteños, pero no precisamente el de todos los gobiernos.
En su mayoría de gusto tradicional, conformado por familias enteras y jóvenes amante del ritmo testifican la realidad social de una manera sana y divertida.

NuevoCiclo accedió a una entrevista exclusiva con Carlos Díaz, delegado de todas las agrupaciones de carnaval de la Ciudad de Buenos Aires.

Díaz relató el proceso de lucha por los derechos de reconocimiento como Patrimonio Cultural de la Ciudad, los vaivenes de solvencia económica que atraviesan y los intereses políticos de fondo. Una nota con detalles únicos de la realidad escondidos detrás del ritmo y los estandartes que demuestra que no todo es color y alegría para los murgueros.

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Carlos Díaz, delegado de todas las agrupaciones de carnaval de la Ciudad de Buenos Aires.

-Como organización han avanzado bastante en los últimos años, ¿cómo fue el proceso de reclamo para llegar hasta el presente?
-Tenemos una larga historia de lucha que las personas desconocen. En el año 97 se creó la Agrupación Murga y la Comisión de Carnavales porteños. Esto significó un paso adelante en la organización del reclamo.
Comenzamos a tener una voz en el Poder Ejecutivo. Esto facilitó que consiguiéramos un montón de beneficios, aunque actualmente aún queda mucho por hacer.
Desde ese momento comenzamos una lucha incesante para defender nuestros derechos. Gracias a la fuerza de los que nucleábamos ése círculo de reclamos, logramos que ese mismo año se reconociera al carnaval porteño como Patrimonio Cultural.
Posteriormente vinieron los feriados que asentaron la importancia de las murgas socialmente. Hoy sabemos que logramos un reconocimiento dentro del calendario que nos incentivo mucho en nuestra labor.

-¿Cuál es la mayor contra con la que cuentan actualmente para seguir avanzando?
El apoyo del Gobierno es algo que nos falta. Si bien hemos logrado muchos avances años anteriores, hoy creemos que no tenemos el apoyo comunal que necesitamos.

-¿A qué te referís específicamente?

A veces los vecinos de algunos barrios se quejan por el corte de calles. Son unos pocos, pero existen. Lo triste de esto es que esos pocos vecinos logran mover la cúpula de seguridad que terminan diciendo en los medios que no garantizan la seguridad de los corsos. Eso nos perjudica mucho. En el barrio de Lugano está pasando algo similar, los corsos se levantan o se corren y van perdiendo público.
Cuando viene el TC y se cortan las calles nadie reclama, porque es un evento cultural. Sin embargo el Carnaval también es un evento cultural, es la voz de los barrios y el festejo de un pueblo que a pesar de todo continúa apostando a la alegría.
Otra de las cuestiones pasa por lo presupuestario. Si bien tenemos una solvencia base de parte del Gobierno, creemos que se puede hacer más. El destino de fondos que se destina a Carnavales porteños es mínimo si tenemos en cuenta que el Carnaval es la fiesta popular más grande que tiene la Ciudad de Buenos Aires. Hoy por hoy contamos con la participación de 1 millón de vecinos que participan durante el mes de febrero de los carnavales como espectadores. Son muchos, y el presupuesto es poco. Hacemos lo que podemos para brindar calidad en las presentaciones. Sin embargo la escasez se nota. Hubo épocas en que la Ciudad contaba con 40 corsos, hoy lamentablemente solo somos 37.

-¿A que se debe esta disminución de corsos?

Yo creo que a una presión de sectores de poder adquisitivo alto que no se llevan muy bien con las criticas sociales del momento.
¿Han avanzado, han retrocedido en otros aspectos…como evaluarías vos la situación actual?
Respecto al nivel organizativo de los corsos, la situación mejoró muchísimo. Hemos conformado grupos sólidos y estables. También hemos mejorado la calidad de las representaciones. Sin embargo creemos que el Gobierno de la Ciudad debería aportar más para que la fiesta siga creciendo. Si bien hoy nos aportan sonido y escenario queda mucho por mejorar y necesitamos contar con ellos para avanzar.

-¿En que otros aspectos les gustaría contar con el aval del Gobierno de la Ciudad, por ejemplo?
-En la cuestión propagandística. Creemos que el verdadero déficit se encuentra en este aspecto. Falta promoción para que la gente pueda llegar, pueda participar. Se promocionan muchos eventos, como el festival del Tango por ejemplo, pero poco y nada de los Carnavales porteños. Y eso es fundamental y creemos que cambiaría mucho si realmente tuviéramos el apoyo propagandístico que la fiesta se merece.

María Martínez
Exclusivo Nuevo Ciclo y NCW

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María Martínez Periodista argentina con experiencia en medios televisivos, radiales y gráficos, proveniente del interior del país. En 2013 se trasladó a la Ciudad de Buenos Aires para llevar a cabo una especialización profesional. Desde entonces declara como residencia definitiva y permanente a la capital Argentina.