Quien
no ha escuchado alguna vez o visto consternado
el accionar delictivo de estos modernos
delincuentes motorizados que, generalmente
de a dos, cometen delitos de arrebato o
robo que, si bien la mayor de las veces
no provocan lesiones, en un porcentaje no
por cierto menor, son factores de lesiones
o muerte a sus víctimas.
Personas ancianas
sorprendidas caminando, que caen al piso
y se golpean seriamente, otros que portan
arman y no vacilan en usarlas.
Muchos
de los motochorros se acecan a los vehículos
que marchan en su mismo sentido, observando
el asiento delantero del acompañante.
Si visualizan allí una cartera (en
el caso de conductoras mujeres) u objetos
de valor, (notebook, cámaras fotográficas,
etc), aprovechando el tránsito unas
cuadras más adelante rompen, en marcha,
el cristal de la ventanilla delantera derecha
y con gran agilidad el acompañante
introduce su brazo y rápidamente
substrae el objeto. La moto, de alta cilindrada,
pica y se pierde en el medio de otros vehículos.
Como
ahora es frecuente la compra de comidas
a domicilio, nos hemos acostumbrado a ver
a los motoqueros circulando por las veredas,
para ahorrar unos metros de circulación.
No nos llama la atención entonces
es escuchar a nuestras espaldas o ver frente
nuestro a un motociclista que se acerca
a nosotros. Esa es la segunda modalidad,
Al pasar junto al caminante le sustraen
el teléfono celular, la cartera o
el valijín de mano o la cámara
fotográfica.
Esto
hecho le pasó al cronista esta misma
tarde, sábado 16, a las 16 hs., cuando
caminaba por la acera de la Av. San Juan
entre Colombres y Boedo, con la cámara
en la mano, ya que estaba obteniendo algunos
registros, uno de los cuales se incluye
en la nota Ciudad abandonada. Sin que nada
lo hiciera prever, mediante un tirón
seco provocado desde atrás, se intentó
sustraer la máquina. Como estaba
bien sujeta, el delincuente se quedó
únicamente con la tirita que se usa
para colgar el elemento de la muñeca.
El desconocido circulaba en motocicleta,
sin patente, bajó rápidamente
a la calzada y huyó por San Juan
hacia el este. Se le alcanzó a ver
cuando, detenido en la intersección
con Boedo, trepó como acompañante,
en la parte posterior del asiento, una mujer,
huyendo hacia Pompeya.
Hemos
tenido oportunidad de ver amplios operativos
policiales, que con gran despliegue de medios
se estacionan en alguna zona y comienzan
a detener a todos los motociclistas que
pasan por allí. No dudamos que algún
beneficio obtendrán, pero creemos
que más efectivo sería que
cualquier unidad policial, de las muchas
que circulan por las calles de Buenos Aires,
detuvieran a todo motociclista que circule
sin casco, sin patente o con ésta
poco visible. Parándonos en cualquier
esquina sería fácil contar
en unas pocas horas centenares de vehículos
de este tipo marchando en forma irregular.
Sin embargo, pasan frente a seccionales
policiales, junto a patrulleros, delante
de policías de calle, sin que ninguno
de ellos los detenga. Será así
difícil terminar con este tipo de
delitos.
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