El
pasado 18 de abril hubiera cumplido 88 años.
Su figura fue inconfundible en las veredas
y cafés de Boedo durante toda su vida.
El barrio guardó duelo el 28 de abril
de 2001 cuando se le ocurrió ir a leerle
sus versos a Dios. Atilio Jorge Castelpoggi,
fue amigo de todos, su bonhomía, sencillez
y el reconocido amor a la ciudad de Buenos
Aires y a su barrio Boedo le hizo ganar la
admiración y el respeto de todos quienes
tuvimos la suerte de conocerlo. El escritor,
el poeta, el intelectual, el profesional,
reconocido en repetidas oportunidades por
los organismos de la Cultura, Ciudadano Ilustre
de la Ciudad de Buenos Aires, no solía
vanagloriarse de ninguno de estos títulos.
En Buenos Aires,
mi amante, libro que incluye su Poema al Barrio,
como en Una calle fuera del tiempo, donde
vuelca en rica prosa sus memorias del barrio
dejó impresossus sentimientos hacia
los sitios que lo vieron nacer y vivir; El
“Cuidador de Palabras”, el hombre
que compartió amistad con Mario De
Lellis, Raúl González Tuñón,
con Miguel Ángel Asturias, Augusto
Roa Bastos e innumerables escritores, músicos,
artistas plásticas de su época
es el autor de esa frase que en pocas palabras
resume su sentimiento por Boedo
El barrio no es un lugar geográfico,
es un mito que llevamos en el corazón.
Para
el prólogo de su libro Una calle
Fuera del Tiempo, ediciones de la Junta
de Estudios Históricos del Barrio
de Boedo, Bs.As, 1997, José Gobello
escribió, entre otros conceptos:
“Tenemos a honra apadrinar esta obra
que es como un hondo canto de amor a la
calle que no solo dio su nombre a un barrio,
sino un modo de vivir la vida –lírico
y querendón, laborioso y bohemio-
para el que las cosas del alma y el corazón
cuentan más que las del estómago
y las del bolsillo”
Y
es por eso, porque aprendimos de Atilio
que “las cosas del alma y el corazón
cuentan más que las del estómago
y el bolsillo” es que la Junta de
Estudios Históricos del Barrio de
Boedo, con el inestimable apoyo del Centro
de Gestión y Participación
Comunal Nº 5 y la adhesión del
Rotary Club de Boedo, del Distrito Escolar
Nº 6, de la Cofradía de la Orden
del Lengue (que integró) y de numerosas
instituciones de la cultura, amigos y discípulos,
procedió a emplazar una placa en
cerámica, obra de la artista plástica
Carlota Cairo, en la plazoleta Sur, situada
en la intersección de las Avdas.
Boedo y Belgrano, a 50 metros del que fuera
su último domicilio en Boedo.
La
placa donde se leen unos versos del Poema
al Barrio, será constancia –de
aquí en más- del permanente
recuerdo que guarda el barrio por uno de
sus hijos más entrañables.
El
acto se inició con las palabras de
presentación a cargo del Secretario
General de la JEHBB, Ing. Eduardo Bernal,
procediendo luego a descubrir la placa la
Sra. Lidia Viola, esposa del poeta homenajeado
y Aníbal Lomba, presidente de la
institución organizadora. El Pbro.
Adrián Eduardo Viola, Párroco
de la iglesia de San Bartolomé efectuó
la bendición de la placa. Tras el
emocionado y respetuoso recuerdo de esa
ceremonia, el poeta canta-autor Carlos Andreoli
interpretó dos temas musicalización
de poemas de Castelpoggi, finalizando con
tema de Raúl González Tuñón,.
Le siguió en la palabra el Sr. Omar
Cerasuolo, que previo a la lectura de una
selección de versos del Poema al
Barrio realizó una sentida evocación.
La poeta Patricia Díaz Bialet, en
representación de los ex alumnos
de Castelpoggi recordó también
uno de sus versos.
Avanzada la noche, ya las estrellas habían
cubierto el cielo, cuando Lidia Castelpoggi
cerro el acto recitando emocionadamente
uno de los poemas que “el negro”,
como ella lo llama, le dedicó en
vida. Fue otra tarde de lujo en nuestro
barrio de Boedo.
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