Nos parece oportuno recordar sintéticamente
la vida de una de las tantas mujeres que
en los años difíciles de nuestra
lucha independista , escribieron páginas
de gloria. El centenario establecimiento
educativo creado en 1898 y que en sus inicios
fuera conocido como la “Escuela de
Campero”, por el apellido de su primer
director, ubicado en Av. Boedo 657, recordará
el natalicio de su Patrono el próximo
jueves 20 de noviembre (2008) realizando
un acto conmemorativo.
Martina Silva
de Gurruchaga nació en la ciudad
de Salta el 3 de Noviembre de 1790 y fue
bautizada en la Iglesia de San Juan Bautista
de La Merced por fray Felipe Cazalez, guardián
de San Francisco.
Su padre era Don Marcelino Miguel de Silva,
quien siendo oriundo de Buenos Aires se
radicó en Salta en el último
cuarto del Siglo XVIII como Secretario del
Tribunal de la Real Audiencia recién
creado, ejerciendo más tarde y con
alternativas hasta el año 1826 el
cargo de Escribano Secretario del Cabildo
de Salta.
Su madre fue
Doña María Isidora Fernández
de Córdoba, salteña, descendiente
de los nobles españoles que se establecieron
en Salta desde los primeros tiempos de la
colonia.
En 1810 contrajo
enlace con Don José Fructuoso de
Gurruchaga, patriota salteño que
acababa de regresar de España donde
había trabajado generosamente con
su hermano Francisco, con Miranda, los Moldes,
San Martín, Pueyrredón, O’Higgins
y otros americanos para preparar la revolución
que convulsionara América.
Tuvo, esta mujer de carácter, activa
participación en la Batalla de Salta,
en el apoyo material y espiritual al General
Belgrano y la causa de la Revolución
de Mayo, como así también
en la llamada “Guerra Gaucha”:
En el libro
“Historia del General Güemes
y de la Provincia de Salta, o sea de la
Independencia Argentina”, Tomo II,
de Bernardo Frías ( Ediciones Depalma-Buenos
Aires-1971)
En la página 487,
el autor describe los preparativos secretos
de los patriotas en Salta para el apoyo
a brindar a Belgrano cuando llegase a dicha
ciudad, luego de su triunfo en la Batalla
de Tucumán. Téngase en cuenta
que Salta se encontraba ocupada por las
tropas realistas, incrementadas con aquellas
que se habían retirado de Tucumán
a ordenes del General realista Pío
Tristán ( Nov 1812). Y dice:
“Por
otra parte, se alistaban recursos y aun
se preparaban ocultamente soldados para
auxiliar a Belgrano, cuando llegara; como
que Doña Martina Silva, que tenía
su casa en los Cerrillos pocas leguas al
sur de la ciudad, con toda cautela preparó,
armó y equipó con sus propios
recursos, una compañía de
soldados, los cuales presentaría
a Belgrano el día de la batalla,
bajando al campo por las lomas de Medeiros;
por cuya brillante actitud muy agradecido
aquel general, la premiaría merecidamente.”
El mismo autor y
en la misma obra citada en el punto anterior,
en su relato del desarrollo de la Batalla
de Salta (20 de febrero de 1813), en la
página 506, dice:
“ Aparecía
también en aquellos momentos, coronando
las lomas de Medeiros, gran porción
de paisanos a caballo, que al verlos así
a lo lejos, como en Suipacha, produciría
acaso en el ánimo de las tropas la
idea asustadiza de que un nuevo ejército
les venía por la espalda, y acabaría
por decidirlos a la fuga. La tal aparición
se debía a la combinación
de algunas decididas señoras patriotas
de la ciudad, que aquella mañana
montaron a caballo y que apoyándose
en la pequeña fuerza que había
preparado una de ellas, doña Martina
Silva, recorrieron la tierra que quedaba
a espaldas de aquellas lomas, que era muy
poblada de campesinos agricultores, los
recogieron a todos y los arrearon a la batalla.”
Dijo el General
Belgrano, dirigiéndose a ella,”Señora,
si en todos los corazones americanos existe
la misma decisión que en el vuestro,
el triunfo de la causa por la que luchamos
será fácil”.
Además de los numerosos y valiosos
auxilios con que su esposo contribuyera
para sostener la Guerra por la Independencia
Nacional, ella donó de su propio
peculio, en 1820, dos mil pesos fuertes
(Aspecto que se encuentra debidamente asentado
en fojas 3 del expediente archivado bajo
el Nro 171 en la Sección Deuda de
la Independencia de la Contaduría
General de la Nación. En el mismo
expediente, en la foja 2 vuelta, se hace
constar que Don José de Gurruchaga
“ha ofrecido facilitar cuanto se necesite
para sostener la guerra de la Independencia”.)
Falleció
en Salta el 05 de Marzo de 1873, rodeada
del cariño de su familia y del respeto
de la sociedad salteña que perdió
con ella a una virtuosa matrona y a una
preclara patricia de los días gloriosos
de la revolución.
Fuente: CD
Salta. Cámara de Diputados de la
provincia de Salta. Autoría y Dirección
José de Guardia de Ponté.
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