Desde
siempre hemos escuchado contar, al referirse
al Patrono del barrio, que el prócer
fue vicepresidente del Congreso de Tucumán
y que, en tal condición firmó
el acta de la Independencia, Pero no van
los dichos, al evocarlo, mucho más
allá de algunos antecedentes pre
y posteriores a la fecha. Por la importancia
que esta página ha ido adquiriendo,
por los más de 300.000 visitantes
que llegaron a recorrerla, hemos creído
importante incluir ahora una investigación
realizada por el Dr. Eduardo Giorlandini,
para la Junta de Estudios Históricos
del Barrio de Boedo, que gentilmente nos
fue facilitada para su difusión.
El lector encontrará un pormenorizada
y documentada información sobre la
historia de vida no solo de Mariano Boedo,
sino también de otros miembros de
su familia, todos volcados en el proceso
de formación de nuestra nacionalidad,
incluyendo la discutida historia de Damasita
Boedo.
MARIANO BOEDO
por Eduardo Giorlandini
Salta, al
tiempo de Boedo
Como es muy
sabido, la región del noroeste de
la Argentina, en la que se halla Salta,
fue un ámbito geográfico en
el que tuvieron lugar gestas relevantes
en nuestra historia; sus gentes fueron protagonistas
de las hazañas cumplidas para la
Independencia. Martín Miguel de Güemes
es el prototipo de la heroicidad de la región
y de la provincia.
Con la reforma política realizada
por el Directorio en el año 1814,
se conformó la provincia de Salta,
a la que después se le quitaron territorios,
particularmente los que corresponden a Jujuy.
El nombre
Expresa Germinal Nogués
(ver bibliografía) que el nombre
del barrio de Boedo, a diferencia de lo
que ocurre “en otros lados”,
no responde a ninguna de las características
de la zona; Boedo era el apellido de Mariano
Joaquín. No es la fuente exclusiva
que menciona a Mariano Boedo con un segundo
nombre, el de Joaquín, pues la señora
directora del Instituto Histórico
de la Ciudad de Buenos Aires, en el informe
oficial que me hiciera en el año
2002, menciona a Mariano Joaquín
Boedo (1782-1819), según “el
Plano Municipal de Obras Públicas
y Memoria Municipal”. Dicho sea de
paso, también informa que: “El
Dr. Mariano Joaquín Boedo... jurisconsulto
salteño, que estudió en la
Universidad de Córdoba y Charcas,
fue secretario de la Real Audiencia y compañero
de Mariano Moreno, participando activamente
en la gesta de Mayo y en el Congreso de
Tucumán como diputado por Salta.
Murió en Buenos Aires, en 1819”.
El informe fue suscripto por Liliana Barela.
En una mayoría
de fuentes figura solamente un nombre, el
de Mariano. No se halla registrado en los
atlas, mapas y otras fuentes –incluyendo
la guía de números postales–
el nombre de Boedo, en la provincia de Salta;
quiero decir, de otro modo, que no hay pueblos
o ciudades que recuerden a Mariano Boedo.
La ciudad de Buenos Aires lo evocó
y Homero Manzi difundió e inmortalizó
el nombre con la letra del tango Sur, que
tiene música de Aníbal Troilo:
San Juan y Boedo antiguo y todo el cielo,/Pompeya
y más allá la inundación.Y
también estos versos: San Juan y
Boedo antiguo, cielo perdido,/Pompeya y
al llegar al terraplén.
Mario Sabugo, al comentar el nombre del
barrio, expresa que Boedo es uno de esos
barrios privilegiados, de tanta tradición
y ´pergaminos´, que abruman
e imponen respeto; y si bien el origen de
su nombre está vinculado con el prócer,
esto es una referencia diluida por el mismo
barrio, que fue, al final, más famoso
que su “padrino”, porque se
ocupó de definirse por su propia
cuenta. Y agrega esto: “Boedo consiguió
ser (como se lo hubiera reclamado Hegel,
en caso de haber ´parado´ en
el barrio) no solamente Boedo-en sí,
sino también Boedo-para sí.
Empero, Vicente
Bove, invocando al barrio, le rinde “himnos
triunfales” en el poema que le dedica:
MARIANO BOEDO
En la historia grabada eternamente
y en el recuerdo de la patria santa,
la figura del prócer se agiganta
y es un rayo de sol resplandeciente.
Su palabra, en la Junta fue un torrente
de libertad, que el corazón levanta,
y vio un día abatir ante su planta
al orgullo oprobioso, prepotente.
No solamente en pedestal se admira
su figura ejemplar que el bien inspira
que la patria hace honor a su memoria,
revive en las conciencias e ideales
y su barrio le rinde himnos triunfales
como un tributo de suprema gloria.
El barrio
He exteriorizado
en esta obra sobre Mariano Boedo algunos
rasgos y substancias con los que se hace
ostensible su personería; no son
todos, ni siquiera una mayoría, sino
una modesta muestra.
Hablar de Boedo es hablar de tango, de Manzi,
del Club San Lorenzo, de una barriada con
historia y leyendas, anécdotas y
colorido, literatura y arte popular; es
hablar también de un sistema de valores
y de ideas.
Lo es
también de una “eterna bohemia”.
Poetas, escritores, pensadores, peñas,
hombres que en casos fueron anarquistas
–pacíficos, cristianos y “azules”–
o socialistas. La cultura popular se amasó
en el café, el teatro, el bar, el
boliche, el santuario escondido, el local
de la FORA y en el Ateneo Popular, la peña
o la calle.
Está delimitado por Sánchez
de Loria y las avenidas Independencia, Caseros
y La Plata. Compuesto por 180 hectáreas.
Surgió administrativamente en 1968,
el 11 de junio, por ordenanza municipal
23.698, separado de Almagro, pero su realidad
social y espiritual tiene más de
un siglo, en el momento en que el trazado
de las primeras calles permitió unir
el bajo de la ciudad con la actual avenida
General Paz. Hasta 1880 el barrio era un
lugar de quintas. Comenzó su transformación
en 1897 y desde 1910 aparecieron los típicos
cafés.
Amaro Villanueva,
nuestro querido amigo y maestro, definió
a Boedo en unos pocos versos, titulados
Boedo: Barrio misho y anarquista/ con Betinoti
y su viola,/ se abacanó de parola/
con la merza vanguardista,/ versolari y
populista,/ ñoracompa de Zola,/ que
creó de nueva ola:/ la oleada sanlorencista”.
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