M.A.P.A. (Movimiento Argentino
de Protección Animal)
Una vez
más es noticia esta noble institución
fundada en 1974 como resultado de la inquietud de grandes
figuras del espectáculo, como Cátulo Castillo,
Luis Sandrini, José Marrone, Sabina Olmos, Gloria
Ugarte, Tita Merello y varias otras almas sensibles
que brillaban en el firmamento artístico de esos
años.
La figura
que puso en marcha el proyecto, interpretando los sentimientos
de tan ilustres figuras fue Mario Mele, en cuyas oficinas
de la calle Tucumán 1455 comenzó a forjarse
el porvenir de este hospital veterinario que abrió
sus puertas en la calle La Rioja 1450, pocos meses después
del fallecimiento de Cátulo Castillo y que como
homenaje a su memoria lleva su nombre.
Un hecho inusual para quién no comprenda el amor
que se puede tener hacia los animales, al tiempo que
ingrato feliz, fue el fallecimiento de una gran amiga
de la institución, Gloria Ugarte, que dejó
su patrimonio a favor de MAPA. El beneficio económico
permitió la instalación del moderno local
en Av. San Juan 3345, dotado de las mayores comodidades
y mejores tecnologías de atención veterinaria.
Las crisis sucesivas de nuestro país, en los
últimos años, también alcanzaron
a M.A.P.A., viendo reducido notablemente el número
de los asociados cuyas cuotas permitían el pago
del alquiler mensual, sueldos y demás gastos
operativos, además del mantenimiento de su guardería
de animales abandonados.
Parece
casi un contrasentido que en una época donde
ha florecido una próspera industria que se mueve
alrededor de las “mascotas”, incrementando
–movidos por la publicidad televisiva y por otros
medios-la cantidad de hogares que, hasta en minúsculos
departamentos, adoptan perros, gatos, ardillas, conejos,
aves, etc., convirtiéndose en ávidos consumidores
de productos de todo tipo, parece mentira decimos que
la indiferencia ante las dificultades de M.A.P.A. sea
tan notable. Casi como ocurre en el mundo de los humanos,
donde los pobres, los humildes, los jubilados, deben
sufrir las penurias de hospitales públicos cada
día más deteriorados, mientras que lujosas
clínicas atienden a clientela de altos recursos,
en este mundo animal también existen lujosas
clínicas, con atención quirúrgica
las 24 horas, con altos aranceles, consultorios completos
y médicos veterinarios bien remunerados, en oposición
a estos hospitales desprovistos de medios económicos
pero con alto espíritu solidario.
M.A.P.A.
tiene extendido su certificado de defunción con
fecha 17 de mayo, oportunidad en que –de no ocurrir
hechos inesperados- será desalojada del local
que ocupa por no poder solventar el aumento de alquiler
que pretenden, quizá justicieramente, sus propietarios.
Pero la paradoja es que en el día
de ayer, viernes 12 de mayo, el matutino La Nación,
dedica un amplio espacio para señalar que el
Gobierno de la Ciudad ordenó el cierre inmediato
y preventivo de la sede, por “faltas de seguridad
e higiene”. Se aduce, según la periodista
María Eugenia Baliño narra, “que
en septiembre del año pasado ya se habían
labrado actas por fallas de seguridad e higiene en el
lugar” Las deficiencias encontradas, dice la articulista,
fueron: existencia de cables expuestos, falta del certificado
de desinsectación y desratización e inexistencia
de local de acopio de residuos patogénicos”.
Parece
raro que a solo pocos días de la expiración
del plazo judicial, aparezcan estos inspectores para
actualizar, siete meses después, los términos
de la inspección practicada el año anterior.
Esta bien que las normas de higiene y seguridad se cumplan
y todos deberemos felicitarnos si, por fin, los distintos
cuerpos de inspectores comienzan a ajustarse a las ordenanzas
y a las leyes, aunque desprotegiendo sus bolsillos.
Pero no nos explicamos los siete meses corridos entre
una y otra verificación. En ese lapso los residuos
patogénicos pudieron haber causado infecciones
o enfermedades, los roedores diseminado pestes y los
cables expuestos producido algún accidente por
contacto con ellos. Nos preguntamos:en aquel septiembre
¿no se tendría que haber dado un plazo
perentorio para regularizar esas circunstancias? Y si
por acaso se fijo ese plazo ¿no se verificó
el cumplimiento?
Otra pregunta que nos
hacemos es cuantos de nuestros hospitales públicos
para la atención de humanos quedarían
habilitados si se realizaran similares controles. O,
por caso, la crónica periodística no se
ocupó en extenso de las condiciones existentes
en el Hospital de Clínicas, por ejemplo.
Brindamos nuestra solidaridad
a las autoridades de M.A.P.A., las impulsamos a subsanar
rápidamente las faltas detectadas que, evidentemente,
sin son reales, debieron ser urgentemente resueltas
después de la primera intimación. Pero
también exhortamos a las autoridades del Gobierno
de la Ciudad a prestar su atención al problema
del desalojo, y hacemos un llamado a nuestros lectores
para hacerse presentes, aún con un pequeño
importe solidario, para lograr que estos 32 años
de esfuerzo no queden finalmente para la memoria e historia
de los barrios de San Cristóbal y Boedo.
Fabián López
Especial
para www.nuevociclo.com.ar
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