Una vez más nuestra ciudad, nuestro
país, mostró al mundo su convicción
democrática, terminando un proceso
electoral sin una sola denuncia por irregularidades,
con un comportamiento cívico irreprochable
por parte del electorado. Únicamente
las casi lógicas “chicanas”
de los períodos pre-electorales empañaron
lo que tuvo que haber sido, también,
un enfrentamiento puramente programático,
alejado de las acusaciones y los insultos.
De todas formas, la población dio su
opinión a través de las urnas.
Quedan fuera de ese espacio democrático
que mencionamos, los partidos de izquierda,
por lo menos aquellas siglas que firmaron
los comunicados y difundieron los afiches
alentando al voto en blanco, rechazando por
igual a ambos candidatos. Acordes con su posición
fundamentalista, solo aceptan como posible
una salida marxista, que tratan de disfrazar
como, otros, bajo el término de “progresistas”.
Afortunadamente
ese totalismo es firmemente rechazado por
una mayoría absoluta, que en cada
oportunidad que se presenta le da vuelta
la cara a los oscuros ofrecimientos electorales
de estos grupos marginales.
El
triunfo del Ingeniero Mauricio Macri es,
sin duda, la expresión de deseos
de una población que ratifica su
esperanza sobre la recuperación de
ciertos aspectos de la vida social que en
los últimos años han sufrido
un grave deterioro. Creemos que el voto
en la ciudad de Buenos Aires, contra lo
que algunas usinas informativas nos quisieron
hacer creer, no ha sido un voto por una
derecha que nadie ha sabido definir, como
tampoco encontramos entre las personas que
consultamos, una definición precisa
del “progresismo”, término
que aparece casi como posesión exclusiva
de partidos de la vieja izquierda tradicional.
En la Argentina
esas definiciones de izquierda y derecha
no tienen validez, ya lo afirmaron hace
50 años los lideres del nacionalismo
peronista. El mundo no es el mismo de los
años 50 del siglo anterior y el mapa
político e ideológico del
resto del mundo así lo demuestra.
Lo cierto
es que Buenos Aires cambiará su Ejecutivo,
se modificará en alguna medida la
composición de la Legislatura de
la Ciudad de Buenos Aires. Macri y el equipo
que lo acompaña deberán asumir
la responsabilidad de responder a la expectativa
de los porteños y cumplir el compromiso
electoral. Pero no debemos olvidar que tampoco
venimos del caos; que el gobierno de Jorge
Telerman se va con un déficit importante
en varias de las áreas de gobierno,
pero también deberán reconocerse
sus costados positivos, que también
los tiene. La ciudad estuvo y estará
representada en la Legislatura por una fuerte
bancada del ARI, que ya mostró en
estos años su capacidad legislativa,
como también los representantes del
Frente para la Victoria, que más
de una vez consensuaron proyectos con Compromiso
para el Cambio o Juntos Por Buenos Aires,
cuyo más claro ejemplo es la ley
de expropiación del predio destinado
a la Plaza de Boedo. Es esperable que TODOS
JUNTOS piensen en y por Buenos Aires, sin
pobres especulaciones personales o partidarias.
Importante
será que el Gobierno Nacional no
continúe en esa posición de
enfrentamiento tan duro con el nuevo Jefe
de Gobierno y sus partidarios, descalificando
no solo a los dirigentes sino al mismo pueblo
que acordó su voto, a quienes se
les tildó casi como de ignorantes.
Es deseable que algunas promesas del ministro
Daniel Filmus en cuanto a su relación
con el gobierno nacional, puedan ser llevados
a la práctica desde proyectos del
nuevo Ejecutivo, como en el caso del traspaso
de la Policía Federal, o el problema
del transporte público u otras limitaciones
a la autonomía de la Ciudad, que
el candidato perdidoso prometía remediar
rápidamente. No podemos admitir,
eso sí, que el Lic. Filmus, diga
en su discurso de despedida, que los porteños
y porteñas que piensan lo siguieron
a él. Es un agravio al 60% de los
porteños y porteñas, como
dijo él, que votaron a Macri, a quién
no tuvo la dignidad de citar.
Desde
esta página felicitamos al Ingeniero
Macri, a la Alianza PRO por el éxito
obtenido en esta ocasión. Y felicitamos
también a Jorge Telerman y a Daniel
Filmus, en especial al primero de ellos,
por la dignidad con que afrontó su
derrota en las urnas y su posición
republicana para afrontar la transición.
Telerman continuará en la acción
política, como lo viene haciendo
desde hace varios años y los diputados
porteños que lo representarán
seguramente aportarán positivamente
a la nueva gestión.
Como lo hemos
hecho hasta ahora, seguiremos el accionar
legislativo, para dar a conocer los proyectos
y leyes que se vayan presentando y discutiendo.
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