Invitado
especialmente por la Junta de Estudios Históricos
del Barrio de Boedo, por segunda vez concurrió
el destacado médico-poeta a este
barrio, para constituirse en orador principal
de la reunión cultural realizada
el pasado sábado 13 de marzo (2008)
en el café Recuerdo, de la Esquina
Osvaldo Pugliese, en la intersección
de las avenidas Carlos Calvo y Boedo.
De profesión
médico, Luis Alfredo Alposta, en
conversacion con Eduardo Bernal, Secretario
de la Junta, recordó parte del anecdotario
que es parte de su vida. Miembrode Número
de la Academia Porteña del Lunfardo
y de la Academia Nacional del Tango, no
por eso ha descuidado su profesión
de médico en la especialidad de homeopatía.
Gran parte de su vida, junto a los momentos
que siempre dedica a su familia, se vuelca
a sus otras pasiones: la poesía,
la música, el dibujo. La producción
de significativos estudios sobre el habla
popular, es su modo de rendir tributo al
lunfardo. Es admirador de Carlos de la Púa,
Celedonio Flores y Julián Centeya,
los grandes nombres de la tradición
en la que se inscribe.
A lo largo de su
amable conversación, en la cual se
intercalaron temas musicales con letra de
su autoría, fueron desfilando distintos
momentos de su vida. Conocimos así
que su primer contacto con la poesía
fue a los cinco años de edad, cuando
escuchaba a su padre recitar poemas de Vaccarezza,
de Andrés Cepeda y de Felipe Fernández,
"Yacaré". En 1953, siendo
aún un adolescente, escribió
dos poemas pensándolos –ilusoriamente-
en la voz de Edmundo Rivero: años
después el destino los encontró
como amigos y coautores. Aquellas dos letras
-que curiosamente nunca llegaron a manos
de Rivero- fueron musicalizadas medio siglo
más tarde por Daniel Melingo (son
A lo Megata y En un bondi color humo).
Pudo conciliar
su profesión de médico y su
condición de hombre de letras en
el libro El lunfardo y el tango en la medicina
(1986), y también en Antología
del Soneto Lunfardo, Todo Rivero, El Tango
en Japón, Con un cacho de nada, Entelequias
y Mosaicos porteños.
Sus versos fueron
musicalizados por Rivero (A lo Megata, El
jubilado, Tres puntos), Rosita Quiroga (Campaneando
mi pasado), Tata Cedrón (Candombe
para el que hasta ayer reía), Daniel
Melingo y Osvaldo Pugliese, con quien compartió
la creación de dos tangos hasta hoy
inéditos (Se viene el Dos Mil y Hoy
por hoy).
La jornada
finalizó con la presencia de la cantante
Marisa Eguía, asidua concurrente
a los actos de la Junta, que con su acostumbrada
simpatía y excelente tono de voz,
conquistó –como siempre al
auditorio.
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