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Los docentes en el ojo de la tormenta

Los docentes en el ojo de la tormenta

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Nuevamente nos encontramos iniciando otro ciclo lectivo con cuestionamientos desde todos los  ángulos de la sociedad. Planteos que aparecen sólo, si las puertas de las escuelas están cerradas. Sino, nadie registra en qué condiciones están los chicos ni los jóvenes, nadie cuestiona cuáles son las condiciones de las instituciones públicas o privadas, ni cómo se convive con las dificultades  edilicias, nadie pregunta sobre la preparación y el trabajo arduo que tiene el docente, ni en cuánto debe estar estipulado su sueldo en todo el país.

La estrategia errada de los gremios docente es la amenaza al inicio de clases. Entonces,  lamentablemente la sociedad se queda con eso. Pero en éstos 33 años de democracia, ¿sabes cuántos inicios de ciclo lectivo se vieron afectados? ¿Se dieron en todo el país? Es sabido que el paro es la última herramienta con la que cuenta cualquier trabajador. Se llega a ello, por necedad y egoísmo político y sindical sobre los trabajadores. Para dar respuesta a los interrogantes planteados, sepan que no hay registros fehacientes sobre dicha situación, aunque aparecen algunos casos, incluido los de este año. Los paros docentes generalmente registrados son los actuados en el transcurso del ciclo lectivo y son muchos en ciertos períodos democráticos. Obviamente, que uno no quisiera que exista ni uno. Pero sucede por falta de compromiso a la política educativa. Muchos de esos paros, se va  presentando en las provincias del país. Ahora, una marcha nacional docente con suspensión de  clases, eso sucede esporádicamente. Por eso, las mentiras dadas por algunos periódicos de que  “todos los años lo mismo” genera impotencia y ubica a la sociedad a ser mal informada. Ya que, no es así. Sí, todos los años se discute por un mejor salario; por las condiciones institucionales y laborales; la carrera docente, entre otras cuestiones. También es cierto que algunas provincias llevan adelante esta medida, pero no todas las jurisdicciones. En esto también nos equivocamos como  sociedad al poner a todos en la misma bolsa.

Pero lo novedoso de este año fue la presión en la provincia de Buenos Aires, situación que no se vivía desde el año 2013, es decir cuatro años, y surgieron los”voluntarios”. En la docencia y específicamente en el trabajo docente no existe el voluntariado como fuente de trabajo. Porque hay leyes que regula cualquier trabajo remunerado, no habla ni manifiesta el trabajo voluntario. Uno puede ser voluntario en sus acciones, desde el lugar que nos  situamos como actores de la sociedad, no para llevar adelante una profesión. Porque se necesita haber estudiado, certificar con un título profesional, en este caso inscribirse en un listado, dar exámenes médicos que acredite un apto  físico, concurrir a los actos públicos docente para acceder a un cargo, ser nombrado por listado de junta docente o COREAP.  Dar espacio a esta convocatoria se incumple con el art. 14 de la  Constitución Nacional Argentina. Se viola los derechos de los niños/as y jóvenes al garantizar la educación pública con personas profesionales la materia; entre otras violaciones.

Por lo cual, conocer un poco más de la vida de un docente quizás les sirva a la sociedad para no  dejarse influir con palabras que buscan enfrentarnos cuando, en realidad un país se construye entre todos y con el trabajo honrado y respetuoso de cada uno que tenemos el instrumento laboral.

Por eso ¿Sabes cuánto le lleva a un docente en algunas jurisdicciones lograr su cargo titular, es   decir, quedar fijo? En principio el derrotero puede llevarnos años. Vamos pasando de suplencias en   suplencias, juntar días y días trabajados para llegar a cobrar un sueldo, en el caso de la CABA de tres a seis  meses sin percibir ningún haber. Me pregunto ¿quién va todos los días a su trabajo  sabiendo que pueden pasar largos meses sin cobrar?, creo que pocos. Luego, para quedar en forma permanente en dicho cargo pasamos otros 4 a 6 años. En el mientras tanto, los docentes nos vamos profesionalizando, es decir seguimos estudiando, más allá de los 4 años de la formación básica (el profesorado); llevamos adelante los cursos u otras carreras pedagógicas, con la finalidad de ir  mejorando año a año nuestra preparación profesional y un lugar en el listado de inscriptos, con el objetivo de poder tener algún cargo, que de cierta regularidad todos los meses en el salario. Porque detrás de un docente, hay una persona, una madre, un padre, un sostén de familia. Al igual que la sociedad debemos pagar nuestros impuestos, tenemos gastos, vivimos, criamos a nuestros hijos y tenemos deudas. En cualquier otro trabajo, uno ingresa y al mes tiene depositado su sueldo, se   asegura a los tres meses y puede quedar efectivo o no, sino seguir la búsqueda. En esta profesión dentro del Ministerio de Educación los ritmos son otros y a eso nos ajustamos cada vez que  elegimos trabajar en las escuelas públicas. El circuito de trabajo laboral docente muchas veces es ingrato, al igual término que sus índices en el recibo de  haberes. Otro factor no reconocido, es el horario de entrada o de salida: Hay una declaración jurada que indica el mismo horario escolar, sin embargo, por normativa docente se ingresa de 10 a 20 minutos antes, ¿quién lo reconoce

monetariamente ese trabajo?, nadie y puede que no tengamos un horario de salida y nos quedemos horas y horas a la espera del responsable del menor. Porque ellos también se demoran o

simplemente no vienen a buscarlos. En cualquier trabajo uno cumple la jornada laboral de 4, 6 a 8 horas y realmente se concluye. Salvo en casos especiales como lo es la medicina y alguna otra más.  Otra cuestión es la preparación de las clases no remuneradas ni reconocidas. ¿Dónde se planifica o se corrige? pocas veces en la escuela, mayormente en las casas y fuera del horario declarado. Esto que detallo no es para justificar sino para que nos demos cuenta qué conlleva ser docente en éstos tiempos. Habrá temas que no detallaré en esta nota por cuestión de extensión pero que se seguirá trabajando en otras notas referidas al tema.

Otro factor cuestionado en éstos días fue la relación de cuántos docentes hay frente a alumnos, tema las licencias médicas. Pero nadie pensó que justamente es una profesión de un más del 85%  mujeres. Por lo cual, las mujeres también nos enfermamos, y afrontamos otras responsabilidades que los hombres no la tienen en sus respectivos trabajos. Alguno se puso a reflexionar ¿qué pasaría si esos mismos interlocutores del periodismo dejarán de estar una mañana por ir a llevar a su hijo al colegio, una tarde por llevarlo al médico, o unos días de licencias por cuidar a su hijo que esta con alguna enfermedad, o simplemente faltar por acompañar a su hijo en un acto escolar o asistir a una reunión de padres? Esas mismas obligaciones paternales que no las cubre un padre, las cubre una madre. Seguramente en algunos casos surgen que es reemplazado por abuelos pero no siempre    sucede. También habrá mujeres que ejercen otros trabajos y ni siquiera pueden hacer uso de ninguna de sus licencias. Pero sepan que los docentes hacen uso de sus licencias enmarcadas en la ley.    Ninguno docente hace un ejercicio de su profesión mal encuadrada porque hay supervisiones que conllevan a un control. Eso no quita que haya docentes que realmente mal usan esos derechos. Pero no todos sos iguales. Hay docentes que no faltan nunca, que tienen quien les pueda cuidar y criar a sus propios hijos, que se profesionalizan con responsabilidad para brindar lo mejor a sus alumnos, que no les incomoda arreglar sus aulas, con dinero propio, para que el espacio sea más atractivo para sus alumnos, y que asisten a dictar sus clases, a pesar de todo sus inclemencias personales y siempre con una sonrisa y de buen ánimo.

Hay docentes responsables e irresponsables, pero me parece que la sociedad debe dar una paso    adelante de los medios de comunicación y mirar al docente de sus hijos, mirarlo a los ojos e

identificarlo no sólo como educador sino como una persona que vive, siente, sufre, ríe…en sí,  como un ser humano tan igual a ustedes, tan persona pero que tiene una finalidad fuerte, nunca

dejar de enseñar…de hacer que los lápices sigan escribiendo.

Sepan que un paro nos duele a todos, pero; un paro también enseña a luchar por derechos y deberes sociales, un paro es mirar muchas veces al otro que realmente lo esta pasando mal.

Tengamos presente que sin educación no habrá una profesión, no habrá un camino a desandar, no habrá una construcción de país. Por eso, ojalá la sociedad en su conjunto con los políticos, los

sindicalistas, los medios de comunicación y los mismos docentes podamos generar posturas

superadoras y planifiquemos una política educativa, más allá del partido de turno, como lo son

ciertas leyes educativas actuales que se intentan incumplir. No nos enfrentemos, no vayamos por el carril más fácil de acusaciones e injurias. Ser docente es gratificante para los que la elegimos cada día, ser docente no es sinónimo de enriquecimiento ilícito, entonces, me parece importante no

seguir exponiendo el sueldo o encuadrar ciertos reclamos sólo en lo monetario.

D.F. Sarmiento “La educación ha de preparar a las naciones en masa para el uso de los derechos que hoy no pertenecen ya a tal o cual clase de la sociedad, sino simplemente a la condición del hombre”-


Lic. Prof. Mariela Mendez

 

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