LA VIVEZA PORTEÑA Y LAS MULTAS
FOTOGRÁFICAS
Las reglamentaciones
sobre estacionamiento en calles y avenidas son terminantes.
Una de las normas dice que está prohibido, en
todos los casos, estacionar vehículos en calles
de una sola mano, sobre la acera izquierda de la misma,
salvo en aquellas donde un cartel indicador avisa de
la permisión. Caso contrario, los cordones pintandos
de amarillo es la señal de prohibición
por todos conocida.. La reglamentación se fundamenta
en el caos de tránsito que se produce diariamente
en nuestra ciudad, por la dificultad en avanzar los
automotores, visto las ocupaciones de calzada, ya sea
por contenedores colocados en las mismas, vallas ilegales
o vehículos estacionados en una dos y hasta tres
filas (sino pasar delante de cualquier colegio privado
en las horas de salida de los alumnos). Es que parece
que los conductores están todos disminuidos físicamente
y por lo tanto les es imposible caminar una o dos cuadras
para dejar su coche estacionado normalmente cerca de
su destino. O serán todos muy pobres, incluso
aquellos que no vacilan en abonar 18, 20 o más
pesos por la limpieza del vehículo, o bastante
menos para abonar el arancel de una playa de estacionamiento.
Y entonces surge la “viveza
criolla”, la que nos dio patente de “vivos”
en todo el mundo. (“la mano de Dios”) Y
en este tema de los estacionamientos indebidos, el avivato
porteño (¿se acuerdan del personaje de
historieta?) ideó distintos procedimientos, pero
el más usual es también el más
barato y fácil: simplemente cubrir la chapa patente
con un trapo, puesto como al descuido, o con un papel
cuidadosamente doblado. Es menos sofisticado que el
gel inventado en Estados Unidos que impide la toma fotográfica.
La foto nos muestra el
vehículo de uno de esos avivados, simplemente
como ejemplo y símbolo de aquello que vemos diariamente
en cualquier calle de Buenos Aires, aún cuando
este sea en Boedo.
Queremos recordarle al propietario, o a quién
le colocó la cubierta sobre la chapa patente,
que el agente de policía que acompaña
el vehículo encargado de constatar las infracciones,
tiene indicaciones para reconocer igual la infracción,
haciendo el acta tomando el número de la chapa
patente colocada en la parte delantera del rodado, haciendo
constar en el acta de infracción el actuar malintencionado
del conductor o propietario.
Y un consejo: no intente
“coimear” a nadie para evitar pagar las
multas. Este acto lo convierte a usted, también,
en un delincuente.
¡Ah! Existe otro tipo de propietarios que ni siquiera
se molestan en tapar sus patentes, dejando sus vehículos,
día a día, estacionados en lugares prohibidos.
¿Tendrán alguna impunidad especial?
Fabián López
www.nuevociclo.com.ar
Producción Propia
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