LAS BUENAS CONDUCTAS TAMBIÉN
TIENEN PREMIO
Es lo
que viene sucediendo desde hace tres años con
el Cabo de la Policía Federal Argentina Juan
Carlos Grisetti, destacado por razones de servicio a
la vigilancia de la sucursal Nº 56 del Banco Ciudad
de Buenos aires, en la Av. Boedo 860.
Su cordialidad,
su celo en el cumplimiento de la tarea asignada, su
trato afable y comprensivo con todos los ancianos que
diariamente concurren al banco a cobrar sus magros ingresos,
últimamente la preocupación por los asiduos
hechos delictivos que afectan a los “abuelos”,
como cariñosamente decimos a nuestros mayores,
no son hechos o circunstancias que tendrían que
llamarnos la atención. Sin embargo, en esta ciudad
inmadura, mal educada al máximo, sin ejemplos,
escasamente solidaria, una persona como el Cabo Juan
Carlos Grisetti sí llama la atención.
Precisamente por esa suma de valores que no solemos
encontrar frecuentemente.
Y por esas condiciones,
a las que suma una extrema humildad personal, es que
todos los vecinos del barrio lo aprecian, lo estiman,
lo quieren. Comerciantes de las inmediaciones, clientes
permanentes del Banco, asiduos concurrentes a los cajeros
automáticos, personas de mayor edad, le saludan
cariñosamente todos los días.
Y el 8 de mayo pasado,
como los otros ocho de mayo de años anteriores,
al cierre del horario bancario, cuando su función
ya finalizó, muchas manos se ponen en movimiento
para tender una mesa, desplegar manteles, traer bebidas,
sándwiches y la infaltable “torta de cumpleaños”.
Ya desde temprano se preanunciaba la algarabía
de la zona. Un desplegable colocado en la acera de enfrente,
en San Ignacio y Boedo, preanunciaba la felicitación.
Y en el Mástil a la Patria, lamentablemente hollado
en su integridad de Monumento Histórico para
el barrio de Boedo por manos conocidas, orlas de papel
y un pergamino que empìeza a llenarse con las
firmas de los ciudadanos y ciudadanas agradecidos. Y
luego el brindis, la televisión, la poesía
y la inmensa emoción de un hombre de muy pocas
palabras, pero de vocación firme y conducta ejemplar.
Que ya fue premiada por sus superiores, que ya fue reconocida
por el GCBA. Ante tanta indolencia, ante tanta incapacidad
manifestada en todos los niveles, este acto confirma
que no todo está aún perdido en Buenos
Aires. Que todavía existe gente sencilla que
es capaz de organizar actos como éste, de reconocimiento
a un humilde policía. Otros los insultan, los
golpean, les tiran piedras, los matan. Y sin duda, miles
de policías como Juan Carlos Grisetti, todos
los días, a todas las horas, se juegan la vida
por nosotros, generalmente indiferentes ante estos servidores
públicos, carne de cañón colocada
para enfrentar turbas encapuchadas y armadas, comandadas
vaya uno a saber desde que escritorio y que lugar.
Gracias Cabo Grisetti.
Por hacer honor al uniforme, a la Fuerza que representa
y a la Sociedad de la cual forma parte.
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