Cuando se produjo el multitudinario homenaje
al inicio de las conmemoraciones el bicentenario
del inicio del proceso independencista,
desde muchos medios, escritos, orales y
televisivos, se leyó, escuchó
o vio, una gran exhibición de banderas
argentinas (el gobierno nacional había
distribuido 2.000.000 de banderiítas)
lo que hizo delirar a las esferas oficiales
que tomaron a los millones de concurrentes
durante los tres días como un acto
de afirmación proselitista.
Ya en otro
artículo señalamos que en
realidad el público, muchos de ellos
traídos desde el conurbano y favorecidos
por la gratuidad del pasaje, se dio cita
especialmente para admirar a los artistas
que ofrecieron sus espectáculos en
los tablados públicos en forma gratuita.
Pocos fueron los frentes embanderados de
casas y comercios, que mostraron principalmente
fuera de la zona céntrica, una total
indiferencia por el acto patrio
Por
oposición los días previos
al inicio del campeonato mundial de fútbol,
centenares de banderas argentinas fueron
vistas en balcones y frentes de edificios
privados. en Boedo, la galería de
San Juan y Boedo apareció adornada
con decenas de globos azules y blancos,
en un despertar de patriotismo que se no
observó el 24 y 25 de Mayo.
Durante la semana o el término
en que el seleccionado argentino disputó
sus cuatro primeros partidos que le permitieron
clasificar ara los cuartos de final del
Campeonato Mundial, todo fue alegría
desbordante especialmente luego del jugado
con la selección mexicana.. Todo
auguraba la continuación del éxito,
mejor dichos todos nos ilusionábamos
más con el corazón que con
la razón, que Alemania caería
también frente al seleccionado argentino.
Así,
desde el día anterior calles y avenidas
se vieron saturadas de vendedores de bandeeras,
camisetas argentinas, gorros, cornetas y
todo tipo de souvenir, presagiando nuestro
pase a semifinales.
Hasta el ex
Jefe de Gobierno desbancado, hoy legislador
de la ciudad, se sintió más
argentino que nunca y luego de haber logrado
de sus pares que lo apoyaran en un proyecto
para apagar una publicidad callejera en
la Av. Nueve de Julio, llevado por su permanente
odio al actual Jefe de Gobierno, sentimiento
que lo inclina a oponerse a todo, persuadió
al Juez que le había dado la razón
para levantar la prohibición por
esa tarde y permitir la proyección
del partido en dicha pantalla. También
él quiso ganar alguno de los réditos
perdidos,
Pero
la realidad jugó una mala pasada.
Todos debimos guardar nuestra sonrisa y
nuestra reprimida gana de gritar un gol,
y volvimos a casa con la cabeza media gacha,
la bandera enrollada y el sombrero en pico
en la mano,
Ya
hoy habían comenzado a desaparecer
las banderas de los frentes de edificios
y seguramente tardarán un poco en
reaparecer. Ya tampoco hay globos blancos
y celestes en la Galería Boedo.
Esperamos
que en septiembre, cuando nuestros chicos
de cuarto grado realicen su Promesa de Lealtad
a la Bandera, frente al Mástil a
la Patria erigido por la Asociación
Amigos del Barrio de Boedo (y no por los
militares procesistas, como dijo públicamente
algún vecino K de la zona, desmereciendo
el acto), vuelvan a verse algunos centenares
de banderas argentinas por lo menos en los
edificios próximos, en manos de los
abanderados y agitadas por los alumnos promesantes.
Este
homenaje será sí un homenaje
a la Patria. Aquellas banderas de julio,
fueron solo la expresión de un sentimiento
deportivo.
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