LA HIGIENE EN LA CIUDAD DE BUENOS AIRES
La crónica
periodística de estos días hizo conocer
la inquietud del Jefe de Gobierno Lic. Jorge Telerman,
sobre el patético estado de la ciudad, en cuanto
a limpieza se refiere. Se anunciaron algunas medidas
concretas como la iniciación de un Plan que incluye
sectores de los barrios de Palermo, Parque Chacabuco,
Montecastro, Paternal y Mataderos, zonas en que la acción
mancomunada de las empresas concesionarias del servicio
y el Ministerio de Medio Ambiente, pretende desarrollar
distintas acciones de control y divulgación.
Precisamente en la última
reunión celebrada por la Comisión Vecinal
para el Mejoramiento de la Higiene Urbana del C.G.P.
Nº 6, de cuya constitución encontrará
el lector referencias en esta página en el sector
de notas anteriores (mes de abril), sus integrantes,
funcionarios, representantes de UrBAsur y vecinos de
Almagro, Caballito, Parque Chacabuco y Boedo, debatieron
el tema en extenso, determinando finalmente algunas
acciones concretas que incluyen la determinación
de los lugares más descuidados en cada zona,
individualización de comerciantes y vecinos que
incumplen las normas y tareas de divulgación
vecinal.
Es indudable que por mayor
esfuerzo que pongan las autoridades en los programas
que se desarrollan, por mayor que sea la dedicación
de las empresas encargadas de la recolección
de residuos domiciliarios y tareas anexas, si no logramos
concientizar al vecino para que se convierta en el primer
cuidador del espacio público, haciéndole
entender que lo público es de todos, no lograremos
avances concretos.
Como ejemplo de esta desidia que alcanza a la mayor
parte de los habitantes de nuestra ciudad, es ejemplo
la información provista por UrBAsur informando
que desde junio de 2005 a la fecha, debieron reponerse
4.000 de los 8000 cestos colocados en las aceras de
la ciudad para contener residuos de calle. La reposición
fue ocasionada, en su mayor parte, por el ROBO de los
pequeños contenedores.
Otro dato de interés es conocer la actitud de
un gran número de vecinos, particulares y comerciantes,
que dejan las bolsas con los residuos diarios en tales
cestos, con el propósito de evitar que por la
acción de los llamados “cartoneros”
se derrame la basura en las veredas. Las estadísticas
señalan que diariamente transitan por la ciudad
más de 9000 personas revisando las bolsas de
“basura”, no registrados bajo el concepto
de “recuperadores” que –habitualmente-
trabajan sin romper bolsas o diseminar residuos.
La suciedad de veredas es otro de los aspectos que hacen
al problema de la higiene urbana, cuya responsabilidad
recae exclusivamente en el frentista.
Pero, como en otros muchos
órdenes de la vida diaria, no habrá solución
sin orden. No habrá orden mientras no existan
controles y la permisibilidad y pasividad en la sanción
sean “valores” de cumplimiento casi obligatorio
para ciertas autoridades. . No podrá haber control
si no hay inspectores confiables. No habrá inspectores
confiables mientras no existan ejemplos de dirigentes
confiables. Es una cadena interminable que no se cortará
hasta que la educación se constituya en el objetivo
principal de la sociedad, de tanta o igual prioridad
que la eliminación de la indigencia.
Aníbal Lomba
Nuevociclo.com.ar
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