¡Qué
usuario de banda ancha no recibe en forma
casi constante correos con los más
diversos contenidos y denuncias. Hace pocos
días llegó a mi casilla de correo
una información que, al parecer, formaba
parte de una importante difusión ya
que el listado de destinatarios era muy grande
y provenía de una entidad educativa..
La noticia era
impactante. Un reconocido conductor televisivo,
quizás el más importante o más
exitoso de los últimos años,
aparecía comprometido en la compra
de tierras en el sur del país, que
significarían el desalojo de cientos
de familias afincadas en el sitio desde centenares
de años.
Indudablemente,
de ser cierto lo difundido la imagen popular
del reconocido simpatizante de San Lorenzo
de Almagro sufriría un serio impacto,
ya que nadie se imagina al mismo realizando
negocios de la naturaleza denunciada.
Como periodistas,
resultaba interesante volcar esta denuncia
en una página, ya sea en un medio gráfico
o en la red de Internet. ¿Cuál
fue nuestra acción? En primer lugar
tratar de individualizar, llegar a la persona
que fuera la que nos despachara el correo.
La investigación dio éxito y
por tanto nos dirigimos a la dirección
de correo enunciada, solicitando autorización
para publicar la noticia, con su firma y dirección
de correo, de forma tal que hubiera una responsabilidad
personal en la difusión de la noticia.
La
persona indicada, una profesional de las
ciencias sociales, nos respondió
de inmediato, indicando que desconocía
su inclusión en el listado de firmantes.
Sabía del texto en cuestión,
que también había recibido
por más de un conducto, habiendo
observado –incluso- modificaciones
y agregados en el texto. Nuestra interlocutora
nos dice textualmente:
“Dicho
correo está circulando desde hace
mas de un año y aparece de varias
formas. Cortan, pegan, agregan, inventan
y circula redactado de las más variadas
formas... algunas con mi nombre, otras no
y en otras, hasta figura otra universidad
Si bien tengo
conocimiento del mismo ya que me fue enviado
en el 2005, desconozco las razones por las
cuales aparece mi nombre y más aun,
la institución en la que trabajo.
Debido a eso, a
que se me involucra, y a las numerosas consultas
que he recibido, he buscado información
por Internet y así me encontré
con el nombre de la denunciante (1) en cuestión
(que no soy yo); con la fuente de la supuesta
denuncia, (una radio universitaria) y también
con la aclaración del letrado representante
del denunciado, desmintiendo categóricamente
lo que se denuncia (2 y 3). Esto mismo es
lo que he respondido a cada persona que
me ha consultado al respecto a lo largo
de más de un año...
Toda esa información
la puede leer a través de algún
buscador”•.
“Es decir,
que no soy responsable de la denuncia, desconociendo
la veracidad de la misma así como
las razones por las cuales figura mi nombre,
y la institución en la que me desempeño”.
Nos
acompaña, con suma gentileza, la
nota publicada en el matutino Clarín,
por la cual el representante del artista
desmiente categóricamente las versiones
que circulan desde hace tiempo, con el único
afán de perjudicarlo.
Esta
nota permite apreciar que si Internet es
sin duda uno de los más grandes adelantos
de la informática, es una herramienta
que –utilizada para el mal –
puede ser vehículo para las más
odiosas acciones de la humanidad. Ya vemos
como este agravio comenzó a circular
en 2005, y aún dos años más
tarde continúa distribuyéndose
en la red.
Por
eso, alertamos muy especialmente a todos
los internautas acerca de la seriedad o
veracidad de las noticias que les llegan
desde fuentes desconocidas. Cadenas, llamados
a la solidaridad, imágenes, son utilizadas
además para conmover al lector, a
quién se le solicitan adhesiones
o respuestas para, con la recepción
de las mismas, encontrar el camino para
introducirse en cada una de nuestros archivos,
substrayendo direcciones e información
que luego son utilizadas, como en este caso.
Recordemos
que cualquier persona, desde uno de los
miles de locutorios existentes en cualquier
ciudad, puede acceder a los servidores y
abrir casillas de correo a nombre de cualquier
persona, que puede ser usted, que ahora
nos lee, y luego con ese remitente, distribuir
cualquier basura en direcciones capturadas
previamente por los medios indicados.
Queremos
hacer público nuestro agradecimiento
a la profesional que nos respondió
tan rápidamente nuestra consulta
u nos facilitó la información
complementa la nota. Por obvias razones,
mantenemos sus datos en esfera privada.
Secretaría
de Redacción
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