Lamentablemente
a pesar de los esfuerzos que realiza en
CONFER para mejorar los contenidos televisivos
(esto escrito con bastante sentido del humor),
la llamada “pantalla chica”
argentina, que en tamaño es cada
vez mayor, sigue ofreciendo a su público
las más bajas expresiones de la cultura
y la información. Claro que siempre
existen unas pocas y honrosas excepciones,
que son en definitiva las que sirven de
parámetro para confirmar la regla.
La
necrofilia, es decir la afición por
la muerte, parece ser uno de los capítulos
preferidos por los noticieros de televisión.
El uso desmesurado de las imágenes,
sin importar el dolor que cada una de esas
vistas pueden causar en las familias y amistades
de las personas fallecidas, muchas veces
en tremendas circunstancias, es uno de los
recursos favoritos para llenar minutos de
transmisión o acompañar palabras
huevas de sentido. La dolorosa tragedia
de Cromañón es un caso típico.
Ya han pasado más de dos años
y medio del luctuoso suceso y aún
las cámaras nos siguen ofreciendo
el triste espectáculo de los chicos
tirados sobre el cemento de la calle Bartolomé
Mitre o las imágenes hirientes de
los heridos escapando del lugar. ¿Cuál
es la necesidad de revivir estas fotografías
que lastiman el corazón de tantas
familias? Recientemente, en esta Argentina
ya parte integrante de los carteles del
narcotráfico, donde aún hoy
es posible escuchar funcionarios del más
alto nivel ministerial bregando por la despenalización
de la tenencia de drogas, hemos conocido
de crímenes horrorosos (todos lo
son, pero unos más que otros), asesinatos
por encargo, hombres jóvenes con
sus vidas tronchadas y un canal televisivo
con amplio favor oficial, utilizando el
teleobjetivo de su moderno helicóptero,
mostró a las víctimas en el
pajonal donde fueron encontradas, cuando
todavía la policía no había
realizado sus pericias ni los padres habían
tenido acceso al lugar. Horroroso. Y esa
vista aérea se repite incansablemente
cada vez que se habla del tema.
Ayer, martes
26 de agosto de 2008, Boedo fue nuevamente
escenario de una nota policial. El suicidio
de otra persona joven vinculada al parecer
con los crímenes antes citados. Circular
por la Av. San Juan, a la altura de la calle
José Mármol, era sumamente
dificultoso; sobre los costados de ambas
aceras, sin respetar regla alguna de tránsito,
se estacionaban los clásicos rodados
de la televisión satelital: allí
estaban los canales 11, 13, 26, 9, Crónica
(con dos unidades) E5N y seguramente alguno
más, además de los vehículos
particulares de fotógrafos y cronistas.
Alineados frente a la entrada de la vivienda
en la cual vive la mamá del suicida,
por lo menos nueve cámaras sobre
sus respectivos trípodes, además
de un par de ellas en hombros de sus camarógrafos.
¿Que esperaban? El muerto ya no estaba
en el sitio. ¿Que noticia de interés
pretendían? Entrevistar a los doloridos
familiares cuando entraban o salían
para hacerles preguntas ridículas
¿Cómo se siente en este momento?
¿Cómo era su.....hijo, hermano,
vecino..todo da igual?
¿Retratar al portero, quizás,
para consultarlo si el fallecido iba poco
o mucho por el lugar? Tristísimo.
El sábado anterior, a pocas cuadras
de ese sitio, en la Av. Boedo al 700, un
crimen pasional se llevó la vida
de una pareja menor de 30 años, suceso
ocurrido dentro un local del supermercado
COTO. Como el hecho ocurrió luego
del mediodía del sábado, horario
en que ya los móviles están
en descanso, no fueron muchos ese día,
pero el lunes... Además de algunos
oportunistas seguidores de políticos
de cuarta pidiendo ¡Justicia! y cortando
por unos minutos la calle, con el favor
de un móvil patrullero que los secundó
en el cruce con Independencia, vuelta los
vehículos y las cámaras. Ya
¿para qué? el local estaba
cerrado por duelo y solo un corrillo de
vecinos se estacionaba en las inmediaciones.
¿Y usted señora, estaba allí
en ese momento...?
En
la tarde un violento accidente en la provincia
de Córdoba dejó algunas decenas
de heridos. Las cámaras llegaron
casi antes que las ambulancias. Buen momento
para tomar primeros planos de rostros ensangrentados,
de una pasajera apretada entre los hierros
mientras los bomberos luchaban por extraerla,
por otro lado una pierna femenina al parecer
quebrada, pero era noticia. Primicia. Así
los padres, hijos, esposos o esposas, se
enteraban por la pantalla que sus seres
queridos estaban en tan difícil trance.
Existen países
donde la legislación prohíbe
emitir imágenes o dar nombres de
personas víctimas hasta que sus parientes
hayan tomado conocimiento del hecho. Ejemplar.
Mientras tanto, el Sr. Marioto, máxima
autoridad del Confer, se dedica a perseguir
emisoras aplicando normas ya anuladas que
alguna vez dictó el último
gobierno militar. Claro, la emisora pertenece
al grupo español Prisa, ya defenestrado
alguna vez por el último ex presidente.
todo tiene su lógica.
Aníbal Lomba
www.nuevociclo.com.ar
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