El
hecho que este sea un modesto sitio en la
multimillonaria platea de Internet, expresión
de un medio barrial representativo de uno
de los vecindarios más tradicionales
de la capital argentina, como es el barrio
de Boedo, no nos debe de privar ejercer
nuestro derecho de opinión sobre
temas de orden nacional y mucho más
si ellos están vinculados con la
libertad de prensa, derecho garantizado
por nuestra Constitución.
Lamentablemente
en los últimos años ha sido
frecuente que desde distintos micrófonos,
ya se puestos a disposición por los
medios de prensa, o colocados en actos públicos
que luego se difunden por la televisión,
la radio o los periódicos, o a través
de las agencias noticiosas que llegan al
mundo, funcionarios del más alto
nivel institucional se refieran socarronamente
a algunos medios (¿Vos sos de Prisa
le preguntó el presidente del PJ
a una periodista que le hacia una pregunta,
intentando con esto descalificarla por la
conocida posición independiente de
ese grupo periodístico), o se llegue
casi al insulto como las expresiones contra
el laureado mundialmente escritor y dibujante
Hermenegildo Sabat. En este caso hemos de
referirnos a la inaudita posición
asumida por el Sindicato de Camioneros que
dirige el lider de la CGT Hugo Moyano, al
bloquear la salida de los vehículos
de reparto de los diarios La Nación,
Clarín y Olé, en una actitud
patoteril que se ha hecho práctica
corriente y que debe ser rechazada unánimemente
por la ciudadanía democrática
del país. El “apriete”
duró más de dos horas y según
se conoció, se levantó como
consecuencia de una llamada telefónica
del Secretario de la CGT a su hijo Pablo,
que lideraba la acción, aparentemente
sugerida por el presidente del PJ.
Los afectados
han recibido la solidaridad internacional,
de entidades periodísticas, de medios
de prensa del mundo, de intelectuales, organizaciones
políticas y sociales.
Es que resulta
inconcebible que en momentos en que el país
debate fuertemente como hacer frente a la
crisis que se avecina, al efecto jazz que
según nos habían dicho no
iba a llegar a nosotros, un grupo de dirigentes
gremiales irresponsables arrastren a sus
trabajadores a forzar situaciones de fuerza
totalmente inconstitucionales y que debían
tener su debida sanción.
El reconocido
historiador Pacho O’Donnell manifestó
“Es un ataque a la libertad de expresión,
que es el eje vertebral del sistema republicano.
Confío en que la unánime reacción
de repudio hará reflexionar a los
sindicalistas”. (La Nación
27 de noviembre)
Lo que como
periodistas desearíamos escuchar
es una palabra oficial al respecto.
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