Mariela
Méndez, nuestra habitual columnista
sobre temas vinculados con la educación
inicial y primaria, nos ofrece en esta oportunidad
un texto de singular valor que merece la
atención especial de padres y familiares
de los alumnos que cursan tales ciclos educativos.
Al
llegar estas fechas uno comienza a realizar
un balance de los momentos vividos. En los
chicos también se presenta esta situación.
Después
de un largo año de trabajo escolar
llega la tan merecida hora de descanso,
ocio y dispersión.
Atrás
quedan las preocupaciones por aprobar una
prueba, entregar un trabajo, cumplir con
los compromisos escolares.
Pero….
Hay algo que en estos meses de calor, sol
y distracción no se pierde.
Aunque cueste creerlo la lectura literaria
y funcional jamás toma vacaciones.
Sí,
es así. Por eso en cualquier momento
del día es bueno que cada chico tenga
al alcance suyo un cuento, una poesía,
una leyenda, una noticia, un volante, porque
no, una receta de algo sabroso, que le permita
acercarse a la lectura desde otro lugar.
El
lugar de leer por leer, leer para ocupar
el tiempo libre, leer para distraerse o
simplemente leer para viajar a otros mundos,
espacios y para poder descubrir otras historias
diferentes a la que nos pueda ofrecer la
televisión, el cine y el teatro.
No
olvidemos que a través de nosotros,
los adultos; los niños tienen el
primer contacto con la literatura y eso
se produce en el hogar y es la escuela el
lugar donde se desarrollan las estrategias
necesarias para incorporar a los nuevos
lectores al universo rico y complejo de
la cultura literaria.
La
función de la literatura es muy distinta
a la de los textos escolares en los cuales
se privilegia la información.
En
el universo de los textos literarios, el
cuento es el más familiar y cercano
a ellos. No obstante, el lenguaje empleado
por el cuento, por muy sencillo que sea,
proyecta rasgos distintos de los del lenguaje
habitual.
Así
los chicos se ven impulsados a aprender
un nuevo código, el literario, lo
que supone para ellos un desarrollo mental,
decomprensión y expresión
que expande y enriquece su competencia comunicativa.
Sería importante
que los chicos:
* Recuperen
la lectura de los textos literarios como
fuente de placer;
* Valoricen
la palabra como generadora de “mundos
imaginados”;
* Construyan
significados a partir de las lecturas.
Tenemos
que aprovechar esos espacios dados en éstos
tiempos porque a leer se aprende leyendo
Además es un lindo pasatiempo visitar
alguna librería en donde ellos puedan
manipular los libros sin que nadie les diga
nada u otra opción regalar un libro.
Mariela C.G. Méndez
www.nuevociclo.com.ar
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