A pesar de los
años que se acumulan sobre mis hombros,
recuerdo perfectamente la desesperación
de mi madre, hace más de treinta
años, cuando lo que era una jubilación
por invalidez que tenía acordada
mi padre, que al recibirla alcanzaba para
subvenir medianamente las necesidades de
la casa, comenzó a perder valor,
a quedar atrasada con respecto a la inflación
que se acumulaba sin el correspondiente
ajuste en los haberes. ¡Cuántas
veces habré escuchado aquello de
“nos están robando el esfuerzo
de tantos años de trabajo y sacrificio”!
Es que el estado, en ese entonces peronista,
luego revolucionario, más tarde desarrollista,
luego de nuevo revolucionario, a continuación
radical, una vez más militar, peronista
revolucionario a continuación, el
General Perón nuevamente, la continuidad
de Isabelita, los militares nuevamente,
la democracia radical en el 83, la llegada
del justicialismo de la mano de Menem, (hasta
aquí siempre el Estado “gobernando”
el sistema previsional), la Alianza gobernante
con De la Rúa-Álvarez, el
día o días de los tres presidentes,
todos justicialistas, Duhalde, Kichner,
Fernández.....
En todo ese
ínterin, hasta la fecha, las jubilaciones
de millones de personas se convirtieron
desgraciadamente en pensiones, todas ellas
administradas por el Estado, que condenó
a la miseria a sus titulares, convirtiendo
en jubilaciones o pensiones mínimas
aquello que alguna vez fue sosten de vidas
dignas.
El Estado
robó miserablemente a millones de
familias, que solo pudieron sobrevivir por
la ayuda de hijos o nietos, o descendieron
a los infiernos.
Ahora una feliz iniciativa de nuestros gobernantes
volcará a las fauces del nuevo Estado
miles de millones que los actuales asalariados
han ahorrado en 14 años de aplicación
de un sistema que un gobierno del mismo
signo político, con el voto de muchos
de los que ahora votarán a favor
de la expropiación de los ahorros
, puso en práctica.
Hace poco más de un año, el
ex presidente, ahora presidente del P.J.
hizo hacer una consulta entre los aportantes,
dando la posibilidad que, aquellos que lo
desearan, pasaran al sistema oficial. 10.000.000
de personas dijeron no, apostando al régimen
privado de ahorro.
A menos de
dos años, en una decisión
inconsulta con los interesados, se les obliga
compulsivamente a hacer lo que ellos no
habían querido.
Yo no estaré
para verlo, pero estoy seguro que mis hijos
y mis nietos, cuando dentro de 20, 25 o
40 años lleguen a la edad de jubilarse,
se encontrarán con el mismo desencanto
que hemos tenido y tenemos los jubilados
de hoy. El dinero de habrá evaporado.
O quizás,
el próximo gobierno decida volver
para atrás, antes de afrontar juicios
millonarios, o...vaya a saber que nos espera.
Fabián López
www.nuevociclo.com.ar
Producción
Propia
Más
noticias
|