Crear
y mantener en esta época una familia
unida y feliz, cristiana, es un desafío
que deben plantearse esencialmente quienes
asumen el papel de padres. Papá y
mamá deben mantener una excelente
comunicación con sus hijos, haciendo
lo imposible para que también la
haya entre los hermanos.
Por eso es
muy importante poder volver al hábito
de la tertulia familiar, es decir, un momento
del día donde toda la familia se
reúna para conversar, del modo más
natural, acerca de las cosas que a cada
uno le interesa.
Estas reuniones
resultan de gran ayuda para que los padres
conozcan el mundo de sus hijos, ese mundo
lleno de ilusiones, de ingenuidades, de
alegrías y de interrogantes, que
unas veces exponen con palabras, pero otras
han de adivinarse en sus ojos. Es también
una herramienta ideal para la formación
de los hijos dando criterio cristiano sobre
las menudencias de cada día.
Como contrapartida
es conveniente que también los padres
abran su corazón a los hijos, les
cuenten aquellas cosas que deben saber de
la familia.
Lo ideal es lograr que cada miembro de la
familia espere esa hora del día para
compartir alegrías, ilusiones, ideas,
expectativas y por que no, problemas y tristezas.
La tarea de los padres será lograr
que la tertulia sea un éxito y no
una charla forzada. Algunas ideas que podrán
tenerse presente y que podrían ayudar
serían, por ejemplo:
• Elegir
el lugar de la casa donde la familia se
sienta más a gusto.
• Buenos
momentos para la tertulia pueden ser antes
o después de la comida, cuando ya
no haya tareas para hacer y la familia se
encuentre más relajada.
• Es
importante que todos los miembros de la
familia sientan que tienen la oportunidad
de expresar sus ideas o sentimientos, así
que como padre de familia no ‘monopolice’
la conversación y dé la misma
importancia a lo que dicen los chicos y
los más grandes.
• Una
buena forma de empezar la tertulia es haciendo
preguntas abiertas y específicas
a cada hijo para que ellos puedan hablar
de sus experiencias del día. Ello
dará paso a otros temas.
El
tema es, en estos tiempos, demasiado importante.
La falta de diálogo en las familias
es fuente de un gran número de problemas,
en la pareja, en los hijos, entre los hermanos.
Encontremos la oportunidad para promover
estas reuniones abiertas, entre todos los
integrantes de la famili
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