Cualquier
persona que camine por calles de algunos
barrios porteños, entre ellos Boedo,
podrá advertir un sinnúmero
de obras en construcción, la mayor
parte de ellas en altura. Ya en nuestra
edición gráfica de hace dos
meses dimos cuenta de esta circunstancia
puntualizando algunos aspectos de este desarrollo
inmobiliario.
Según
opinión de los expertos, se estima
que en el corriente año el incremento
alcanzará al 25%, esperándose
para el próximo 2010 una leve disminución
en las cifras.
El auge de
la construcción es un generador de
nuevos puestos de trabajo, dada la cantidad
de sectores vinculados a la industria de
la construcción- Según serios
encuestadores, se estima que será
necesario cubrir miles de nuevos puestos
de trabajo. El crecimiento del país
y la baja de los índices de desempleo
son beneficios indudables surgidos de esta
actividad. Lamentablemente
aún deberá corregirse la vieja
idea del “trabajo en negro”,
que solo beneficia al empresario con un
mayor lucro, pero perjudica al sector obrero,
que carece de protección previsional
y asistencia médica. Se calcula que
el 40% de los nuevos puestos de trabajo
serán cubieertos bajo estas precarias
condiciones laborales. Corresponderá
a las autoridades responsables de las distintas
áreas de control intensificar las
inspecciones, encontrar nuevos métodos
de vigilancia. La colaboración del
sindicalismo serio es imprescindible no
solo como colaboración con las autoridades,
sino para convencer a los trabajadores para
que no acepten condiciones de servilismo
y denuncien las evasiones de aportes jubilatorios,
etc.
La Argentina está necesitando urgentemente
recomponer su industria: incrementar las
fuentes de trabajo será la única
forma de marchar, poco a poco, hacia la
meta de eliminación de la marginación
y la pobreza.
Hace falta
la inversión en hospitales y centros
de salud en todo el país, de escuelas
y talleres de aprendizaje, en la construcción
de miles de viviendas, en obras de saneamiento.
Seguramente así disminuirá
el desempleo, la desnutrición, el
abandono familiar.
Pero no debe
olvidarse que muchas veces los porcentajes
también ocultan otras realidades.
Sí, la construcción creció
un 25%, pero cuanto de ello pertenece a
viviendas de gran lujo, a hoteles cinco
estrellas, a emprendimientos en clubes o
barrios cerrados?
En el caso
de Boedo y los barrios vecinos, las torres
y edificios en altura se autorizan sin relevamientos
previos acerca de la existencia de redes
cloacales que puedan soportar tan notorio
incremento, de a posibilidad de brindar
eficientemente los otros servicios públicos.
¿Hay jardines maternales, jardines
de infantes, aulas en las esuelas con posibilidad
de albergar a los niños de las nuevas
familias?
En el vecino
barrio de Caballito un movimiento vecinal
realizó un censo de los edificios
en curso de construcción o listos
para iniciarla, cuyos resultados valdría
la pena conocer.
Por ahora,
lo positivo supera las faces negativas del
reconocido incremento de la inversión
inmobiliaria y de obra pública.
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