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La evaluación

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Al empezar cada ciclo lectivo como al finalizar, todos los docentes, como los alumnos/as, se enfrentan a la situación de dejar registrado el aprendizaje y sus progresos. Además de informan dicho relevo al Equipo de Conducción y a los padres de sus alumnos/as.

Esta situación sigue su ritual pero con algunos cambios significativos. En los últimos años, el concepto de “evaluación” ha ido cambiando la forma; y, también de qué manera se evalúa e informa sobre el progreso de sus alumnos/as, según las escuelas y los docentes.

Es sabido, que no es tarea fácil pero tampoco imposible, por parte de los docentes, evaluar a sus alumnos/as e informar con precisión sobre sus progresos o no.

Hay varias investigaciones que llevan a revisar la práctica evaluativa en forma constante y en la aplicabilidad de ida y vuelta con ese alumno/a. Particularmente, se ha sometido a estudio el proceso de evaluación para entender su pertinencia e intencionalidad. Porque se busca evaluar desde una mejor forma, sin generar castigos sino trabajando en pos de la mejora escolar para ese alumno/a.
Por lo tanto, los docentes necesitan contar con prácticas de evaluación que les permitan informar adecuadamente a todos los interesados y es imprescindible orientar mejor para que sepan que aplicar o elegir en función, de que, ese instrumento de evaluación logre informar sobre la enseñanza.

En las decisiones sobre las diferentes formas de evaluación, hay cierta constante: hay que registrar y documentar el progreso de los alumnos/as. Pero entre registrar y documentar hay un camino a recorrer entre el docente y el alumno/a; sin dejar de lado a las familias de esos alumnos y menos al Equipo de Conducción y/o al Coordinador del Ciclo.

Las diferentes formas que ha adoptado la evaluación, la lleva a tener diferentes nombres por sus prácticas innovadoras. Una de ella es la “evaluación auténtica o de desempeño”.

La misma describe una serie de prácticas que evalúan al alumno/a en el proceso de desempeño de tareas “reales” relacionadas con el proceso de enseñanza y relevantes para su educación. La información es utilizada para tomar decisiones sobre el programa y la educación. Dicha información es recopilada con el tiempo, a través de numerosas fuentes y usando diferentes métodos e instrumentos evaluativos.

Esta forma de evaluar, logra aportar elementos subjetivos, personales y profesionales a las mediciones objetivas. Cuando se logra incluir perspectivas varias, existen caminos para confirmar o descartar las opiniones personales sobre algunos alumnos/as. Esto ayuda al docente a saber por qué un alumno/a logra hacer algunas cosas bien pero no puede concretar otras. Además, al incluir el proceso de autoevaluación, la variedad de puntos de vista añade profundidad y riqueza al proceso de evaluación y, al mismo tiempo, facilita la responsabilidad por las acciones propias.

Elementos decisivos en la evaluación:
 Ser auténtica y válida.
 Incluir al niño/a en su totalidad.
 Comprender la observación reiterada de diversos patrones de conducta.
 Desarrollarse en el tiempo.
 Recurrir a diversos métodos o instrumentos para la recopilación de información sobre el desempeño de los alumnos/as.
 Proveer herramientas para que la realimentación sistemática sea utilizada para mejorar la educación y el desempeño de los alumnos/as.
 Propiciar la posibilidad de mantener conversaciones y explicaciones conjuntas entre alumnos/as y docentes, entre docentes y padres, y; entre alumnos/as y padres.

Finalmente es importante tener presente los actores de dicha instancia. El docente es un facilitador del medio: planifica, organiza, evalúa y modifica cuando es necesario. Los alumnos/as se involucran activamente en el aprendizaje: circulan, discuten con el otro, formulan preguntas y sugieren nuevas ideas. Las familias acompañan el proceso educativo de sus hijos.

Lic. Prof. Mariela Mendez

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