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FUE DERRIBADO UN AVIÓN HÉRCULES C-130 MATRÍCULA TC-62 DE LA FUERZA AÉREA ARGENTINA

 
 

     Esta atroz noticia no fue publicada en estos días ni tampoco durante el conflicto con Inglaterra, al desarrollarse la guerra de Malvinas; el tan desgraciado suceso acaeció hace 33 años y tuvo como escenario el Aeropuerto de San Miguel de Tucumán; fue el 28 de agosto de 1975 y por cierto que las víctimas están olvidadas, ninguna de ellas cobró resarcimientos económicos y el hecho no integra la historia escolar

     El hecho que narramos sucedió en una época donde los atentados terroristas y las acciones guerrilleras se sucedían, aún cuando el país vivía bajo un estado constitucional, bajo la presidencia de la Sra. María Estela Martínez de Perón. La noticia, que conmocionó al país, decía que un avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Argentina, matrícula TC-62 había sido derribado a las 13:05 horas, por una bomba colocada y hecha estallar por control remoto, en plena carrera de despegue, colocada en el desagüe que pasaba por debajo de la pista de aterrizaje del Aeropuerto de Tucumán "Teniente Matienzo". La explosión dejó un cráter en el cemento de 12 metros de diámetro por 2 de profundidad.
     Se trasladaban en la aeronave 114 efectivos de la Gendarmería Nacional, con destino a la Provincia de San Juan, de los cuales, a raíz del atentado, fallecieron seis y veintitrés quedaron heridos, nueve de ellos de gravedad.
     Esta operación se llevó a cabo con una gran precisión, pero por la pericia de la tripulación se evitó que este atentado criminal alcanzara proyecciones de catástrofe, salvando las vidas de más de un centenar de almas que se encontraban a bordo, como así también el desastre que podía haber ocasionado de haberse precipitado sobre el Barrio Obrero situado a continuación de la cabecera de pista de dicho Aeródromo.
     El aparato se destrozó al caer a tierra y quedó envuelto en llamas, explotando con impresionante violencia, lo que causó pánico entre los habitantes de la zona próxima al Barrio San Cayetano.
Los restos del avión quedaron esparcidos en un radio de aproximadamente 300 metros, mientras que el grueso de la estructura se incendiaba a un costado de la pista envuelto en llamas y en medio de una columna de humo negro visible a gran distancia del lugar.
     La tarea de rescate se hizo muy difícil para los bomberos que estaban atacando el fuego, debido a las explosiones posteriores, causadas por los tanques auxiliares de combustible y el material transportado a bordo.
     Un hecho significativo que merece ser recordado, fue que mientras se incendiaba el avión y entre las explosiones, se vivieron escenas heroicas por parte de los bomberos, la gente del lugar, como así también de los tripulantes del Hércules y Gendarmes que habían podido salir de este infierno y volvían a rescatar a los que quedaban atrapados entre los restos del avión, el cual quedó totalmente destruido.
     En esta acción valerosa pereció por asfixia el Gendarme Raúl Remberto CUELLO, quien salió ileso del avión y entró repetidas veces, salvando valiosas vidas, hasta quedar atrapado por las llamas en el que sería su último intento, dando un ejemplo de valor y coraje llevados hasta el supremo sacrificio.
     Las autoridades del gobierno constitucional a cargo de la señora Presidente de la Nación Argentina, Dña. Maria Estela Martínez de Perón, condenaron enérgicamente este accionar terrorista.
El avión derribado, un Lockheed Hércules C-130H, matrícula TC-62 de la Fuerza Aérea Argentina, que dependía del Grupo 1 de Transporte de la I Brigada Aérea, con asiento en la localidad de El Palomar, Provincia de Buenos Aires, tiene un importante historial, además de sus misiones especificas, registraba un importante historial, habiendo participado en numerosas misiones de paz, ayuda humanitaria y en la Antártida Argentina, en distintos acontecimientos históricos de los cuales participo a partir de marzo de 1969. entre ellos haber unido por primera vez, el 17 de mayo de 1971 Buenos Aires (El Palomar), en vuelo directo con la Base Marambio de la Antártida Argentina, cubriendo el trayecto de 3265 kilómetros en 6 horas y 45 minutos.

     Años después, el 1º de junio de 1982 en la Guerra de Malvinas, volando sobre el Atlántico Sur, mientras cumplía la misión exploración y guiado para poder ubicar, en oportunidad, a los blancos navales y atacarlos con precisión; fue derribado por el enemigo el Hércules C-130, matrícula TC-63, avión que también figura en las páginas de la historia Antártica Argentina.
Mayor información sobre estos y otros acontecimientos antárticos, pueden encontrarse en el sitio www.fundacionmarambio.org que se ha tomado como referencia para esta nota.


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